Alimento para el alma


Rebeca Mendoza Silis.-

UN ANGEL LLAMADO MAMA

Cuenta la leyenda que un angelito estaba en el cielo, cuando Dios, lo llamó y le encomendó una misión. Con dulce voz le dijo, tendrás que ir a la tierra y nacer como los humanos, serás un pequeño niño y crecerás hasta llegar a ser un hombre. Espantado el angelito, preguntó, pero Señor, ¿cómo haré para vivir tan pequeño e indefenso, quién me cuidará? – Entre muchos ángeles escogí uno para ti que te está esperando y te cuidará. – Pero dime, aquí en el cielo no hago más que cantar y sonreír, eso me basta para ser feliz… – No te preocupes, tu ángel te cantará, te sonreirá todos los días y tú sentirás su amor y serás feliz.  – ¿Cómo entenderé lo que la gente habla si no conozco el idioma de los hombres? – Tu ángel te dirá las palabras más dulces y más tiernas que puedas escuchar y con mucha paciencia y con cariño te enseñará a hablar. – ¿Y qué haré cuando quiera hablar contigo? – Tu ángel juntará tus manitas y te enseñará a orar y podrás hablarme… – He oído que en la tierra hay hombres malos, ¿quién me defenderá?  – Tu ángel te defenderá a costa de su propia vida. – Pero estaré triste ya que no te veré más. – Tu ángel te hablará siempre de mí y te enseñará el camino para que regreses a mi presencia, aunque yo siempre estaré a tu lado durante todo el tiempo que estés entre los hombres.  El angelito ya empieza a escuchar las voces que venían de la Tierra y atemorizado y con lágrimas en los ojos, dijo… Dios mío, dime por lo menos el nombre de ese ángel que me cuidará…  “Su nombre no importa tú, le llamarás MAMÁ”.

Bella reflexión, que no importa su nombre de pila, ni cuántos años tenga, ni qué historia de vida llevé a cuestas, si tiene estudios o no los tiene, si creciste en su vientre o lo fuiste  haciendo sólo en su corazón. Algo más grande que todo ser vivo en este planeta, cuida de nosotros y las lecciones que cada uno venimos a aprender, son las que nos hacen crecer, nos transforman. Dejemos ya de estar peleados con nuestra historia; unos porque sí tuvimos la fortuna de tener a mamá a nuestro lado, con sus virtudes y defectos; otros porque no la tuvieron  y ello dio paso a que crecieran en circunstancias que parecieran desfavorables o tal vez  su arribo a este mundo así tenía que ser, y era para que llegarán  a iluminar la vida de alguien más.

En una época me tocó creerme juez de la vida de quienes me rodeaban; cuando aprendí  que es mejor ponerse en sus zapatos y dejar de cuestionar circunstancias y toma de decisiones.  Comprendí que todos tenemos un crecimiento espiritual diferente y que además ese cuidado por el Creador. Si tienes la dicha de ser madre, agradécela y disfrútala, si tienes la dicha de aún tener a la tuya, bendícela y también agradécela, si no tienes esa dicha, tú decides  si quieres seguir enojado con ella y por lo tanto con la vida, estoy segura que si aún estás aquí, es porque alguien más ya sea de este plano o del espiritual, han cuidado de ti.

A todas esas madres que por alguna circunstancia ajena a todos nosotros,  tomaron la decisión de no estar con sus hijos, les envío un gran abrazo de luz, porque sólo el Creador y ustedes saben lo que cargan en su corazón.  Y a todas nosotras que pese a las circunstancias aún estamos al pie del cañón, muchas felicidades y les pido por favor que unamos ese amor de madre, en oración o pensamiento para todos aquellas personas antes mencionadas, las que abandonaron y quienes fueron abandonados, para que su corazón encuentre consuelo en todo ser que les rodea, sobre todo el poder superior que siempre ha habitado dentro de él o ella.

Envío una especial felicitación a mi madre, a mis cuñadas, mis primas, mis sobrinas y en general a todas las mujeres de mi hermoso sistema familiar, entre ellas yo. Que tengan un excelente inicio de semana, lleno de hermosas bendiciones, recuerden que es nuestra responsabilidad cuidar de nosotros, con respeto y con amor. Sus comentarios a [email protected]