Alimento para el Alma


Rebeca Mendoza Silis

DISCRIMINACION

ANTES de comenzar, quiero compartirles que el viernes estuve en el Desayuno-Bingo que realizó el Patronato Una Nueva Vida, I.A.P.  Esto con el fin de recabar fondos para seguir apoyando a personas con cáncer; en el evento también hubo rifa de regalos, yo di dos terapias de Reiki y una lectora de esta sección ganó una de ellas. Desde este espacio la felicito y espero su llamada para agendar la cita, a mí me tocó salir beneficiada con un masaje de Shiatsu en Luz, Yoga y Sanación, lo cual agradezco infinitamente, porque este tipo de terapias es el mejor regalo que podemos darle a nuestro cuerpo y alma. En cualquier rato también me pongo de acuerdo con Arem Walkiriam para ir a su centro donde ofrecen una infinidad de terapias alternativas y cursos.

Pues bien, hace tiempo los de Ameedis Manzanillo AC. (Asociación Mexicana de Empresarios y Empresarias de Diversidad Sexual) compartieron en mi muro de Facebook la siguiente información: “La discriminación es una práctica cotidiana que consiste en dar un trato desfavorable o de desprecio inmerecido a determinada persona o grupo, y que a veces, no percibimos, pero que en algún momento la hemos dado o recibido. Hay grupos humanos que son víctimas de la discriminación todos los días por alguna de sus características físicas o su forma de vida. El origen étnico o nacional, el sexo, la edad, la discapacidad, la condición social o económica, la condición de salud, el embarazo, el lenguaje, la religión, las opiniones, las preferencias sexuales, el estado civil y otras diferencias pueden ser motivo de distinción, exclusión o restricción de derechos”.

Recuerdo que cuando lo leí me quedé reflexionando sobre tantas cosas por las que ciertas personas pueden o podemos ser discriminadas y hacernos sentir mal por ello. De hecho, cuando llegué a Manzanillo en1985, fui parte de esa discriminación por ser defeña y varias personas me decían que dejará de decir de dónde era. Jamás estuve de acuerdo, sólo porque algunas personas no se sintieran ofendidas con ello y la verdad no hice caso, por lo tanto no faltó quien me dijera en tono despectivo ¿Ah eres chilanga? Nos tenían como lo peor, lo cual a la edad de 15 años me costó mucho trabajo entender y asimilar, ahora a mis 44 años me queda claro que las personas que aún hacen algún tipo de discriminación, sólo reflejan lo que habita realmente en su interior.  Precisamente, ahora es lo que sucede en Manzanillo y en varios estados,  ya que van creciendo con gente de fuera y suelen echarles la culpa de todo lo malo a ellos.

Recuerdo que llegó un momento en que las personas de Jalisco y el DF traían un pique bastante feo e incómodo, incluso se llegó a usar la frase, “Haz patria matando un chilango; a lo cual hubo respuesta…Haz más patria educando a un provinciano”. Sabrá Dios a quién se le ocurrió, tan feas palabras, qué bueno que eso ya quedó en la historia, porque hoy tengo muchas amistades de Jalisco y nos llevamos súper bien. No me da gusto recordar cuando traían pique Jalisco y DF porque viene a mí mente que, en una ocasión trabajando en el Hotel Playa de Oro de G.O (Gentil Organizador) un joven jalisciense me insultó en la alberca, me había visto dos días consecutivos, el primero bailando hawaiano y tahitiano y el segundo modelando, se me acerca al tercer día a un lado de la alberca (íbamos a comenzar con nuestras clases de aquaerobics) y me felicita, se desvivió en halagos y piropos,  cuando se le ocurre preguntarme que si era del norte, (hoy en día me preguntan  lo mismo) le contesté que no, que era de la Ciudad de México… Santa Madre de Dios, se puso como loco a decirme que eran los renglones torcidos de Dios, que era un horror que fuera de allá y no recuerdo qué tanta cosas feas  más me dijo, lo único que atiné a decirle fue que tenía muy poco criterio, porque antes de saber de dónde era se había desvivido en halagos y atenciones hacia mí y que ahora que sabía de dónde era ¿Ya era lo peor? Sus amistades comenzaron a calmarlo, porque de verdad se puso muy mal, me di la vuelta y ahí los dejé, pensando en que todo había terminado ahí ¿cuál va siendo mi sorpresa, la de mis compañeros y huéspedes? Que se mete  a la alberca a realizar ejercicio (nosotros nos encontrábamos afuera dirigiendo la clase) y cuando tuvo la oportunidad de estar frente a mí, aún dentro del agua, me aventó unas monedas a los pies y me reto con la mirada, mis compañeros entraron en shock, porque no daban crédito y en lo personal yo menos.

Hasta el día de hoy, soy una persona que no me meto con nadie, no soy de buscar pleito y mucho menos problemas, sin embargo, mi papá nos enseñó a defendernos y fue precisamente lo que hice, me agaché a recoger sus monedas y se las aventé, inmediatamente mis compañeros exclamaron ¡Beckyyy! Porque les dio miedo que me despidieran del trabajo, recuerdo que les contesté que sabía muy bien que él era un huésped y yo una empleada, pero que su dinero no le alcanzaba para insultarme como lo había hecho. La verdad no sé si agarró la onda  o sus amistades le dijeron algo, nunca puso ninguna queja, jamás me llamaron la atención y hasta ahí quedo la triste situación. Mi reflexión es ¿Cuántas personas en nuestro país y en el mundo entero estarán viviendo una situación de discriminación por otras cosas? Y por el motivo que éste sea, para mí es irrelevante, es inconcebible que estemos tan avanzados en otras cosas que en lo espiritual. Aprender a respetar esas diferencias o características que tenemos unos de otros, es primordial, fuimos creados así, por ello somos únicos e irrepetibles.

 Estamos aquí no para dividirnos, si no para enriquecernos como seres humanos, para sumar y multiplicar más amor, respeto, paciencia, tolerancia, empatía, entre otras más ¿Cuándo se va a entender esto? Por ello, hoy te invito a que iniciemos la semana enviando luz, ya sea orando o teniendo pensamientos de amor y comprensión hacia el corazón de todas aquellas personas que por algún motivo siguen vibrando con esa emoción tan baja y desfavorable para nuestro crecimiento como humanidad, ya que no es discriminando, insultando o humillando como se engrandece y se transforma una persona, al contrario con esto sólo demuestran su baja autoestima. Quien se ama y respeta, hace lo mismo hacia los demás.

Por cierto, el viernes se llevó a cabo la toma de protesta de su nueva mesa directiva, fui invitada y me llevé también la agradable sorpresa de recibir la constancia como “Socia Fundadora Honoraria”. Fuimos invitadas Mónica Chávez y yo por Norma Prieto y Edgar Lepe (q.e.p.d) para apoyarlos en este proyecto que hoy se encuentra dando sus frutos. Desde este especio les envío a todos ellos una enorme felicitación  por todos los logros que ya tienen y por los que vendrán, ellos sólo quieren un trato justo y de igualdad. Que tengas un excelente inicio de semana lleno de hermosas bendiciones, recuerda que es nuestra responsabilidad cuidar de nosotros, con respeto y con amor. Tus comentarios a [email protected]