Análisis Político


Abel González Sánchez.-

Los senadores y diputados federales de Colima y el país han omitido atender un problema recurrente que tienen muchos clientes de las aseguradoras de vehículos cuando se les presenta un accidente, tengan o no la culpa, ya que estas empresas se niegan a pagar oportunamente conforme a lo prometido al ofrecer este servicio.

Por otra parte, el Congreso del Estado tampoco ha tenido tiempo para reformar los códigos civil y penal para facilitar el trámite ante las agencias del Ministerio Público (MP) por accidentes de tránsito, como ocurre en otros estados que hay agentes del MP especializados, esta falta de reforma local permite otro gran abuso de los corralones, que cobran altos costos a los que caen en sus garras, como si los vehículos estuvieran guardados en sombra y con aire acondicionado, cualquier asunto de este tipo tarda mínimo tres meses para que lo turnen al juzgado, generando muchos gastos a la ciudadanía.

Una maestra que labora en el Cbtis 19 aseguró su automóvil, ante las múltiples llamadas de un banco, y hace unas semanas lo golpearon en la madrugada afuera de su domicilio, pero la empresa aseguradora, que no podemos referir su nombre porque se molestan y entablan demandas cuando la critican, sólo le dio un papel de reporte para luego investigar el caso y tiene más de 20 días que no le dan ninguna explicación, allí tiene averiada su unidad frente a su casa, sin poder moverla, le dije que fuera a la Conducef, porque es la dependencia federal que atiende estos casos, pero allí le dijeron que presentara su queja por escrito, quizás en ese momento no tenían tiempo para realizarla como es su obligación.

Pero resulta que la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros, denominada Conducef, es en realidad inoperante e ineficaz cuando las empresas aseguradoras o bancos deciden abusar de los clientes, pues resulta que sólo tienen facultades para citarlos y tratar de llegar a un acuerdo conciliatorio, no para que le cumpla el compromiso que suscribieron en los contratos del seguro, para ello tienen que recurrir a un abogado, quien tendrá que presentar una demanda ante el juzgado mercantil porque la póliza de seguros corresponde a esta área y no a la civil o penal, así le ganamos un asunto a una aseguradora que se negaba a pagar 180 mil pesos en un accidente de tránsito.

Otra maestra de la Universidad de Colima informó vía correo a esta columna que en Villa de Alvarez le chocó su carro un borracho hace unas semanas, pegándole a la mitad de su unidad, el chofer era un joven que no podía sostenerse de pie, llegó la patrulla de tránsito y no lo encarcelaron, sólo se lo llevaron a platicar, pero sí le dijeron a la maestra al día siguiente que ella había tenido la culpa porque el peritaje técnico así había resultado, recurrió al Ministerio Público y le manifestaron que por lo menos tendría que esperarse dos meses para que hicieran la investigación y turnar al juzgado su asunto, así estaba obligada a pagar el abogado que llevaría el juicio, la grúa y los gastos del corralón que cobran por día, pero también la aseguradora nunca le dijo que esta empresa estaba obligada a pagar la fianza y entablar esta demanda legal, decidió pagar por su cuenta y sacar del corralón su vehículo.

Son muchos y muy variados los problemas de la ciudadanía y de verdad es necesario que los legisladores federales y locales se ocupen de vez en cuando de estos temas que les corresponde atender como verdaderos representantes populares, pues si se dedicaran a atender la gran problemática de la población, no tendrían por qué gastar tanto tiempo ni mucho dinero en campañas para convencernos de que trabajan muy bien y se preocupan por nuestro bienestar.

Resulta también que si un ciudadano compra un vehículo nuevo o usado a crédito te impone un seguro vehicular, pero jamás se compromete la agencia de vehículos a que te lo reparen inmediatamente si es que tuviera algún accidente, sólo te exigen que pagues tus mensualidades puntuales del crédito, cuando se observa que es también un abuso, ya que contratan aseguradoras patito que les dan a ganar quizás más de la mitad de sus costos, en lugar de asegurarlas con empresas serias y responsables, que por cierto hay una de todas.

Profeco debería salirse de sus oficinas para ver estos formatos de crédito, pues los clientes que les urge un crédito vehicular firman sin saber estos vicios y por la necesidad de la unidad, así les ocurre a miles de colimenses que por necesidad económica van a las casas de empeño y de crédito rápido con abonos chiquitos, allí los hacen pedazos también chiquitos si no cumplen.

Cambiado de tema, parece que ya le entró la desesperación a algunos precandidatos a la gubernatura, ya que se les ve en algunos eventos unos con otros, como demostrando alianzas y acercamientos que piensan les favorece, lo que les podría generar también algunos problemas en el momento de la gran decisión, ya que la gente no ve con buenos ojos esta jugada porque se piensa que nuevamente van a gobernarnos ellos también. Esta desesperación sabemos es porque ven algunos cada vez más lejano su posibilidad, pero deberían respetar el capital político de cada uno.

La recomendación popular es que aquellos que no hacen obras ni trabajo político en favor de Colima, en lugar de aparecerse sólo en los eventos públicos, fiestecitas o a ocho columnas haciendo declaraciones, mejor hagan algo concreto en beneficio de la sociedad, sus obras y acciones son su mejor carta, pues no basta decir: “Yo aspiro, yo quiero ser gobernador o gobernadora”, necesitan merecer este cargo. ¿Sí o no?

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