Aniversario del Gran Terremoto 8 grados que sacudió a Manzanillo


*Dejó a muchos damnificados y daños, y provocó también un tsunami

*Semanas después, las familias aún dormían a la intemperie por miedo

Este 9 de septiembre cumplen 28 años de una de las mayores catástrofes naturales que ha sufrido el estado de Colima, y me refiero al terremoto suscitado a las 9:35 horas de la mañana, el cual alcanzó una magnitud de 8 grados, según algunas fuentes, mientras que otras lo sitúan como de 8.2, con epicentro frente a la costa de nuestra entidad, a una profundidad de 25 kilómetros.

Los efectos se sintieron principalmente en los estados de Nayarit, Jalisco, Michoacán y, desde luego, todo el estado de Colima; los recuerdos, vivencias e imágenes grabados de manera indeleble en el corazón y la mente de los porteños a los que nos tocó vivir aquella desgracia, no se olvidan.

Los daños materiales fueron muchos y considerables en cuanto a su importancia: El Hotel Costa Real colapsó y una parte de la Plaza Santiago, que era un complejo comercial. También el seísmo dejó inservible el Hospital del IMSS en Salagua y la Central Camionera de Manzanillo, ubicada en la Colonia Libertad, entre otras edificaciones.

Aquí se aprecian las ruinas del Hotel Costa Real, donde hubo la mayor cantidad de decesos.

En algunos recuentos se dice que hubo un saldo de cuarenta y dos muertos, en otros que cuarenta y nueve y en otros incluso sesenta, además de registrarse más de doscientos heridos. Los manzanillenses quedaron muy asustados después del tremendo movimiento de tierra experimentado, tanto que muchos tardaron para poder ingresar normalmente a sus domicilios y centros de trabajo, pues temían que en cualquier momento se suscitara una fuerte réplica, incluso de una mayor magnitud.

El terremoto fue de tal intensidad, que era casi imposible caminar durante su etapa más intensa, pues la tierra brincaba, se elevaba y subía, y luego parecía oscilar, haciendo que las personas tambalearan y hasta, en algunos casos cayeran al suelo por esta inestabilidad.

A pesar que normalmente solo se habla de movimientos telúricos oscilatorios y trepidatorios, en este caso, podríamos hablar de un movimiento ondulatorio, pues el movimiento de la tierra era semejante al de las ondas del mar, haciendo que todo fuera inestable a nuestro alrededor. Tres minutos duró la pesadilla, pero parecía que no se iba a terminar nunca, además de generar un fuerte sonido por la vibración de las capas del suelo.

Al término del evento, se vio que muchas casas se hundieron, mientras que otros puntos se elevaron, y que en el piso habían quedado muchas grietas. La Central Camionera quedó llena de estas, y una parte del techo de los andenes cayó sobre los autobuses que se encontraban estacionados, prensándolos, razón por la que se vio la necesidad de cerrar inmediatamente la terminal no dejando ya salir ninguna unidad, ni que llegara ninguna otra.

Los efectos también se dejaron sentir en la colonia Burócrata, donde el enorme busto del estibador “Chato Barragán” se fue al fondo del mar.

Por mucho tiempo los autobuses tuvieron que arribar a unos andenes improvisados que se les hicieron en el área del estacionamiento de la central, y finalmente, se optó por construir una nueva central, que es la Terminal de Autobuses de Manzanillo (TAM), que es la que actualmente se encuentra en el Barrio 1 del Valle de las Garzas. En el mar, frente a San Pedrito, se formó un gran remolino en el mar que causó el asombro de todos. Los daños fueron severos en las colonias Libertad y la Burócrata.

El Hotel Costa Real no soportó los sacudimientos de tierra, y se vino abajo con muchos huéspedes y trabajadores dentro. Tan solo en este lugar hubo treinta y nueve muertos. Se dice que este lugar de hospedaje ya se encontraba dañado desde el temblor que se registró diez años antes, por lo que debió haber sido clausurado para ser reparado o demolido desde entonces, pero esto no se hizo.

La plaza o complejo comercial conocido como Plaza Santiago, que por entonces era uno de los sitios más concurridos de nuestro municipio, también se vino abajo. El mercado 5 de mayo, centro de abastos popular del puerto, que era de una sola planta, sufrió tan severos daños, que tuvo que ser demolido y construirse uno nuevo. Durante el tiempo que se levantó el que actualmente tenemos, el mercado estuvo operando de forma temporal en los terrenos baldíos al costado de los canales del Seguro Social, entre el Iguanario Archundia y el Observatorio Meteorológico.

Por su parte, la Clínica 10 del IMSS en Salagua quedó tan sentida, que tuvo que ser desalojada y dejar de utilizarse. El personal del nosocomio e negó a seguir trabajando ahí, a pesar que muchas voces aseguran que los daños que el sólido edificio tuvo fueron menores, superficiales y de fácil reparación. Manzanillo quedó sin energía eléctrica y telefonía, que hay que decir que en ese tiempo aún se trataba de la fija, pues los móviles no habían llegado todavía.

Sin lugar a dudas, el terremoto de 1995 fue uno de los hechos que más sacudieron a los porteños en su historia, dejando no tan solo muertos, heridos, damnificados y daños materiales y económicos, sino muchas lecciones y aprendizaje, además de mucho dolor y tristeza, sobre todo en aquellos hogares y familias que fueron tocados más de lleno por la desgracia. Por lo tanto, es un hecho que quedó en nuestra historia, marcado con letras indelebles.

Severos daños a la infraestructura en el estado de Colima.