Atroz, haber destruido mural en Cancerología

Artista Soledad Tafolla | Foto: EspecialArtista Soledad Tafolla | Foto: Especial

Se le tiene que consultar, informar y pedir su autorización al artista

Independientemente del artista, sea local, nacional o internacional, se le tiene que consultar, informar y pedir su autorización para mover, quitar o eliminar su obra, nos guste o no su trabajo artístico.

Así lo destacaron los pintores José Coyazo y Melquiades Durán, a propósito de la destrucción del mural que se encontraba en la sala de recepción del Instituto de Cancerología, de la artista Soledad Tafolla, a quien jamás se le consultó nada.

“Por semejante atrocidad, merece una indemnización, que no es regla ni borra lo ya hecho, pero cuando menos como línea de compensación”, dijo Coyazo, quien también tiene obra mural en algunas instituciones y planteles educativos del estado.

Recordó que cuando el temblor de 1995, la Secretaría de Educación se comunicó con él para informarle que en la escuela Libro de Texto Gratuito, donde se hallaba un mural de su autoría, dicha pared había quedado muy endeble por el sismo, por lo que se tenía que reforzar con unas estructuras cruzadas. “Entonces me pidieron mi autorización y acepté a sabiendas de que iba a ser destruido, pues primero está el bienestar de los niños. Sin embargo, las autoridades tuvieron la certeza de comunicarse conmigo”.

“Soledad Tafolla es una artista muy prolífera, muy conocida por la comunidad artística de Colima, ya que aquí radicó varios años. Por eso llama la atención que no se hayan tomado la delicadeza de haberla consultado, por respeto a su obra, a su trayectoria, y en general al arte, pues es como si quisieran minimizar las creaciones artísticas o desvalorizar el arte”, expresó Melquiades Durán, quien también ha trabajado pintura mural en algunas escuelas de la entidad.

Ambos artistas recapitularon sobre las atrocidades que se han cometido y dicho en torno a diferentes piezas artísticas en Colima a través de los años: Una de ellas sobre la Figura Obscena, de José Luis Cuevas, cuando Leoncio Morán fue alcalde por primera vez y quiso moverla de lugar.

Otra fue la destrucción de un mural de Jorge Chávez Carrillo cuando demolieron la escuela Gregorio Torres Quintero; asimismo una pintura de César Meraz en la escalera central de la Secretaría de Educación. Tiempo atrás también se hicieron comentarios fuera de lugar de esculturas como Las Palmeras, El Limonero y El Pez Vela, de Sebastian. Y si vamos más allá, la escultura de La Libertad, a la que un ex presidente municipal la pintó de la base y le borró la firma del autor.