Bad Bunny hace historia en Super Bowl


El conejo malo tomó el escenario como el primer artista latino y de habla hispana en encabezar el show en solitario

El medio tiempo del Super Bowl 60 marcó un momento sin precedentes en la historia del evento deportivo más visto del mundo. Bad Bunny tomó el escenario como el primer artista latino y de habla hispana en encabezar el show en solitario, dando inicio a una presentación que celebró la cultura latina de principio a fin.

El espectáculo arrancó con fuerza cuando el cantante puertorriqueño interpretó “Tití me preguntó”, acompañado de una escenografía que incluyó su ya icónica casita rosa y múltiples guiños a la identidad latinoamericana. A este arranque le siguieron temas como “Yo perreo sola” y “Safaera”, encendiendo al público con una mezcla de baile, color y energía urbana.

Desde los primeros minutos, la producción dejó claro el enfoque del show: una fiesta latina representada por un desfile visual de banderas de distintos países de América Latina, reforzando el mensaje de diversidad y orgullo cultural en uno de los escenarios más influyentes del mundo.

La primera invitada sorpresa de la noche fue Lady Gaga, quien apareció en el escenario para interpretar “Die With a Smile”, fusionada con ritmos latinos que sorprendieron al público. Más adelante, ambos artistas compartieron escena al ritmo de “Baile inolvidable”, en un segmento que recreó una boda latina, llena de simbolismos culturales y referencias festivas.

El segundo gran invitado fue Ricky Martin, quien se sumó al espectáculo para interpretar “Lo que le pasó a Hawaii”, aportando un momento cargado de emoción y nostalgia. Su aparición fue celebrada como un puente entre generaciones de artistas puertorriqueños que han marcado la música a nivel mundial.

Durante el show, Bad Bunny mantuvo una narrativa clara: bailar, celebrar y reivindicar la cultura latina sin concesiones. Coreografías multitudinarias, referencias visuales a la vida cotidiana caribeña y una puesta en escena dinámica acompañaron cada canción.

El show evitó discursos explícitos y apostó por un mensaje visual y musical contundente: la presencia latina es parte central de la cultura estadounidense actual. La respuesta del público y la expectativa de romper récords de audiencia confirmaron el impacto del espectáculo.