Opinión






ANTES…

Antes, había romances sostenidos por llamadas con silencios nerviosos. La comunicación era por cartas que llegaban oliendo a trato, compromiso o amor. Antes, para los niños, la televisión terminaba a las 8 de la noche, con el ajuste de programación llegaba la hora de irse a dormir. Nadie amanecía viendo series, ni existía otro capítulo. El entretenimiento real estaba en la banqueta, en los cuentos de aparecidos y de robachicos.