Ciudadanos piden reevaluar proyecto portuario en laguna


Exhortaron a las autoridades optar por alternativas

Tras concluir una marcha ciudadana, diversos colectivos y habitantes de la región emitieron un posicionamiento público en defensa de la Laguna de Cuyutlán, en el que exigieron detener el proyecto de ampliación portuaria impulsado por la Administración del Sistema Portuario Nacional (ASIPONA) Manzanillo.

En el documento, dirigido también al Gobierno de México y a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), los participantes se pronunciaron por la protección del ecosistema, al que calificaron como “un territorio vivo” que sustenta a familias pescadoras y salineras.

Subrayaron que la Laguna de Cuyutlán es el cuarto manglar más grande del país y refugio de numerosas especies, entre ellas aves migratorias, peces y crustáceos. Advirtieron que, según la propia titular de la Semarnat, Alicia Bárcena, la ampliación portuaria implicaría la pérdida directa de 222 hectáreas de manglar, con afectaciones ecológicas y económicas para las comunidades locales.

El posicionamiento señala que el desmonte de manglares modificaría el flujo natural de mareas y los ciclos de salinidad, poniendo en riesgo la actividad salinera, además de eliminar una de las principales barreras naturales contra los efectos del cambio climático.

Asimismo, denunciaron que el incremento de infraestructura y contaminación lumínica en la zona de playas amenaza las áreas de anidación de tortugas marinas en peligro de extinción, mientras que el aumento del tráfico marítimo podría impactar a delfines y ballenas que habitan las bahías colimenses.

Los firmantes cuestionaron la validez de los estudios ambientales del proyecto, al considerar que no incluyen los efectos acumulativos de la operación portuaria ni las presiones urbanas que generaría el cambio de uso de suelo. “Evaluar por partes no es evaluar con responsabilidad”, subrayaron.

Finalmente, exhortaron a las autoridades a reconsiderar la ampliación y optar por alternativas que fortalezcan la eficiencia del puerto sin dañar la laguna, como optimizar la infraestructura existente, aplicar tecnologías más eficientes y atender primero el deterioro vial y urbano derivado de la actividad portuaria actual.

“La Laguna de Cuyutlán no es territorio vacío. Es vida, memoria y futuro. Su defensa es legítima y necesaria”, concluye el documento.