Comentarios al libro: El Lienzo de Tlaxcala


Narra los motivos que obligaron a los tlaxcaltecas
para brindar apoyo y aliarse con los conquistadores españoles

Primera parte

Me dolió leer este libro, se los aseguro. Durante muchos años había leído textos de antropólogos, historiadores y arqueólogos donde se hacía énfasis a la traición cometida por los tlaxcaltecas, por haberse aliado con los conquistadores españoles para ayudarlos a ganar las numerosas batallas que los llevaron al asedio, para luego tomar la ciudad de México-Tenochtitlán. Todavía recuerdo un cuento de Elena Garro titulado La culpa es de los tlaxcaltecas, donde se hace evidente, en un estilo surrealista, ligado al realismo mágico, el intenso reclamo que las futuras generaciones de mexicanos harían sobre este proceso histórico.

Hace unos días terminé de leer el libro denominado El lienzo de Tlaxcala. Obra de cuatro investigadores muy reconocidos; Baltazar Brito Guadarrama, Itzel González Pérez, Rosalba Sánchez Flores, Pilar Regueiro Suárez y Juan Manuel Pérez Zevallos. Es una primera edición impresa en el año 2021 dentro de la Colección Tezontle con el patrocinio del Fondo de Cultura Económica, el INAH y la Secretaría de Cultura del Gobierno Federal. Tiene un total de 232 páginas. Encontré ochenta temas diferentes que nos mantienen con profundo interés en este documento.

Solamente mencionaré veinte de estos tópicos o asuntos encontrados en el volumen: (1)El origen y la historia de los tlaxcaltecas. (2)Los Cronistas de Indias y otros intelectuales que han escrito sobre este mismo asunto. (3)Las numerosas guerras que sostenían los diversos grupos indígenas en Mesoamérica y que fueron conocidas por los conquistadores. (4)Los tlatoanis, reyes y guerreros famosos que existieron en el pueblo tlaxcalteca. (5)Una pequeña biografía de gobernantes aztecas como; Moctezuma, Cuauhtémoc y su enemistad contra los tlaxcaltecas a través de los años. (6)Funcionarios, políticos y altos jerarcas españoles que visitaron esta región durante, así como después de la conquista. (7)Información recuperada donde se asegura que los tlaxcaltecas no fueron traidores. Ni La Malinche tampoco. (8)Una opinión del Doctor en Filosofía Náhuatl, Miguel León portilla, donde dice que la historia es más compleja y sorprendente de lo que imaginamos. (9)La elaboración de numerosos códices poscoloniales tlaxcaltecas. (10)Documentos históricos y arqueológicos mexicanos que fueron a parar al extranjero. (11)Pintores y artistas reconocidos en la cultura tlaxcalteca. (12)Falsificaciones de códices, incluyendo uno que hicieron llamar Códice de Tlaxcala. (13)Señoríos indígenas que eran enemigos y adversarios de los aztecas. (14)Clérigos, frailes y sacerdotes europeos que intensificaron la evangelización en Latinoamérica. (15)Pequeños datos biográficos de soldados españoles que hicieron posible la conquista; Hernán Cortés, Pedro de Alvarado, Gonzalo de Sandoval, Cristóbal de Olid, entre otros. (15)Vaticinios, augurios y premoniciones de la temida llegada de los conquistadores, conocidas por los mexicas desde hace mucho tiempo. (16)Toponimia, origen y significado del nombre de todos los pueblos conquistados por los españoles. (17)La enemistad con funcionarios y los enemigos militares de Hernán Cortés. (18)Características del armamento militar español y el indígena. (19)Canibalismo entre los soldados españoles cuando no tenían para comer después de largas batallas y numerosos días de enfrentamientos. (20)La figura contradictoria de Nuño de Guzmán, quien impulsó la conquista de Michoacán, Jalisco y el Norte del país.

Si te vienen a contar cositas malas de mí…Los motivos de la alianza.

Como dice la letra de una canción popular “Si te vienen a contar cositas malas de mí, diles que yo no fui”. Así veo el panorama actual de la historia tlaxcalteca. Parecen decir que no fueron traidores y hubo muchas circunstancias dolorosas que los obligaron a unirse a los conquistadores. Pero en el principio sí hubo un desencuentro y desavenencias. Los autores de este volumen indican que es necesario mencionar que en el Lienzo de Tlaxcala se omiten las batallas que, previas al pacto, se suscitaron entre tlaxcaltecas y españoles: “e incluso no se hace referencia al conflicto que hubo entre los mismos tlaxcaltecas para determinar qué hacer con los españoles. A pesar de todo, Mazihcatzin y Xicohtencatl el Viejo, estaban convencidos de establecer alianza con los europeos, pues los relacionaban con los vaticinios ocurridos antes de su llegada. Por el contrario, Xicohtencatl Hijo, objetó a sus mayores haciéndoles ver que se trataba de gente mortal. También alegó que los pronósticos eran falsos y que los españoles sólo les quitarían el yugo mexica para imponerles el suyo. Finalmente, a pesar de las discordias, los Señores consintieron en recibirlos con agrado”.

En la “Lámina B. Ulicoyan” de este lienzo se puede ver una escena que representa el recibimiento que Tlaxcala dio a los españoles tras aceptar la ayuda que Hernán Cortés les ofreció a través de los mensajeros cempoaltecas. Esta decisión no fue fácil. Los Señores de Tlaxcala dudaron del mensaje, e incluso pensaron en matar a los mensajeros que lo enunciaron, pues pensaron que podrían estar coludidos con los mexicas. Al final, la resolución fue provechosa para los españoles, pues Tlaxcala consintió la ayuda solicitada y dio pie a la alianza que vendría más adelante.

En la “Lámina F. Quitlaquatmacaque” se aprecia cómo los tlaxcaltecas ofrecen bellos regalos y numerosos bienes a los españoles. El Jefe Guerrero Xicohtencatl, acompañado de dos personajes indígenas más de elevado estatus, tiene comunicación con Hernán Cortés, gracias a la traducción de La Malinche, su “lengua”. Agregan los investigadores que este acontecimiento pudo ocurrir en Tizatlán. Se sabe que también estuvieron presentes otros dignatarios militares tlaxcaltecas como; Mazihcatzin, Citlalpopoca y Tlahuexolotzin. Los obsequios mencionados no sólo fueron para dar una buena recepción, sino que fueron usados como símbolo de disculpa para restablecer la paz entre ambos bandos tras las fricciones sufridas en enfrentamientos previos.

Otro hecho que los obligó a “ser amigos” fue la manera en que los españoles se iban imponiendo a cada grupo indígena que los enfrentó desde que llegaron en el año 1519 al ahora Puerto de Veracruz. Pueblos vencidos que eran todavía súbditos de los aztecas o mexicas. Pues como dicen los autores, a la luz de esta situación debe apreciarse la actitud que, no sin algunas vacilaciones, adoptaron los tlaxcaltecas a la llegada de Hernán Cortés. Es cierto que, avezados a resistir toda clase de acometidas, en un principio decidieron probar fuerzas con esos desconocidos que habían llegado por mar. Dispusieron así que les hiciera frente un contingente otomí, súbdito de los tlaxcaltecas. Del que dice Muñoz Camargo, era “su guardarraya y fronteras”. Los conquistadores solamente sufrieron la pérdida de un soldado y un caballo, pero los cientos de otomíes fueron vencidos. Por eso, ante dicho desenlace, los Señores Militares de Tlaxcala (Xicoténcatl, Maxixcatzin, Citlalpopocatzin y Tlehuexolotzin) acordaron recibir de paz a Hernán Cortés y sus hombres.

Otro motivo de los tlaxcaltecas para ser aliados de los españoles fue la manera en que habían sido maltratados por los aztecas o mexicas durante mucho tiempo. El Doctor en Filosofía Náhuatl, Miguel León Portilla, en la presentación de este volumen, agrega que los tlaxcaltecas y mexicas habían sostenido numerosas batallas a lo largo de generaciones. Eran acérrimos enemigos. Había continuas batallas entre ellos. El cronista Juan Buenaventura Zapata escribió esta frase, lastimera y dolorosa de los tlaxcaltecas: “Y el mexica, el acolhua y el tepanecatl, ya nos rodean con su guerra”. Agrega Miguel León Portilla que el cronista Diego Muñoz Camargo describió la penosa situación en que habían quedado los tlaxcaltecas por causa de los mexicas. Señoreados por Moctezuma, el imperio azteca abarcaba desde el mar del Golfo de México hasta el Océano Pacífico, sujetando una población cercana a los 25 millones de habitantes. Explica esta dolorosa situación Diego Muñoz cuando enfatiza que los tlaxcaltecas estuvieron acorralados por más de sesenta años en pequeñas extensiones de tierra: “necesitando de todo cuanto humanamente podían necesitar, pues no tenían algodón con qué vestirse, ni oro, ni plata con qué adornarse, ni plumería verde, ni de otros colores para sus galas, que es la que más estimaban para sus divisas y plumajes, ni cacao para beber, ni sal para comer”. Indica éste cronista que puestos los tlaxcaltecas en dicho cerco territorial, siempre y de ordinario, tenían crueles guerras, acometidos desde todas partes por los temibles aztecas.

Por si fuera poco, los espías tlaxcaltecas descubrieron que el astuto Moctezuma había mandado unos embajadores con regalos para los españoles. Los cuatro Señores Militares de Tlaxcala (Xicoténcatl, Maxixcatzin, Citlalpopocatzin y Tlehuexolotzin) organizaron rápidamente un Consejo Político y se pusieron de acuerdo para apresurar la llegada de los conquistadores a su propia ciudad, porque si los europeos iban a la ciudad de México-Tenochtitlán, para aliarse con los aztecas: “sería su total destrucción y ruina”. Intuyeron que serían esclavos de por vida de los aztecas, quienes cobrarían con su sangre dolorosas venganzas, debido a las numerosas guerras que habían sostenido a lo largo de los años. Rápidamente enviaron los tlaxcaltecas dos embajadores de su propia nobleza indígena: Tolinpanécatl Coztómatl y Ozelotzin Tlacatecuhtli. Le dijeron a Hernán Cortés que visitara su ciudad. Al acudir el español, se le hizo un solemne recibimiento. El mismo Xicoténcatl el Viejo acudió a su encuentro en la cabecera de Tizatlán, acompañado de todos “los más principales de su corte y casa”.

El cronista Tadeo de Niza dice en su relato que muy pronto quedó sellada la alianza entre los tlaxcaltecas y los españoles. El mensaje fue llevado inmediatamente a España por Fray Pedro de Osuna. Recado que iba certificado por numerosos Señores Funcionarios de Tlaxcala, entre los cuales aparecen: Miguel Tlachpanquitzcatzin (regidor perpetuo), Toribio Tolinpanécatl y Antonio Calmecahua. Hernán Cortés (en sus Cartas de Relación) y Bernal Díaz del Castillo (en sus crónicas), confirman que esta alianza fue en extremo importante, si no es que decisiva, en la conquista de México-Tenochtitlán. La cual, al haberse consumado, permitió a los tlaxcaltecas obtener varias formas de reconocimiento y recompensas por parte de la monarquía española. Los textos de Tadeo de Niza y otros cronistas, fueron valiosos argumentos que apoyaron los méritos de los tlaxcaltecas. Y así como los aztecas elaboraron códices para justificar su propia historia o existencia, los tlaxcaltecas elaboraron el Lienzo de Tlaxcala, más otros documentos similares, que constituyen una especie de relato épico, pictográfico, donde se indican las acciones consumadas por los tlaxcaltecas, desde su encuentro con Hernán Cortés, hasta la caída de la ciudad de México-Tenochtitlán.  Por si fuera poco, el Lienzo de Tlaxcala también cuenta cómo los guerreros tlaxcaltecas acompañaron a los soldados españoles en la conquista de otras regiones como; Michoacán, Jalisco, el Reino de Colimán, Sonora, Sinaloa, la Península de Yucatán, Honduras, Guatemala, El Salvador, así como la exploración de la famosa Mar del Sur (Océano Pacífico) y algunos rincones asiáticos.

(CONTINUARÁ)