*Se hizo conciencia de riesgos que estas construcciones implicaban
*A partir de los años 60 del siglo pasado se cambió a concreto
Desde que el Puerto de Manzanillo empezó a conformarse en la segunda y tercera década del Siglo XIX, en lo que ahora es el Centro Histórico y sus sectores, el material de construcción principal fue la madera. Lo mismo en las laderas de los cerros que en sus calles principales, ese era el método tradicional de construcción, y lo fue por muchos años, más de un siglo.
MATERIAL DE CONSTRUCCIÓN PARA POBRES Y RICOS
Y no estamos hablando que se escogía y prefería usar troncos y tablas por ser más baratos o porque la gente estuviera en una condición miserable, sino que esa era la tradición y costumbre en un puerto caluroso y húmedo; casas con jardines al frente, amplios ventanales y balcones de madera largos y espaciosos, como es posible ver en las fotografías antiguas. Era lo mismo en la misma Colonia Americana, donde vivían muchos extranjeros, ubicada en el Sector 1 o Cerro de El Vigía, los cuales eran pudientes y tenían las mejores casas de la comarca; área donde estaba la casa del cónsul, del famoso constructor encargado de las obras del puerto, Coronel Edgar K. Smoot, así como su hermano Otis con su familia, y varias familias alemanas también. Ellos tenían casas de madera de lujo, y no de material.
CASAS DE MADERAS MACHIMBRADAS
Las pocas construcciones de cemento y otros materiales más sólidos eran la presidencia municipal, la planta baja del Hotel Ruiz, la aduana, la escuela Hidalgo y otras pocas, muy pocas. Estamos hablando que Manzanillo era un Puerto que parecía sacado de una película sobre un poblado del salvaje oeste norteamericano o del Canadá en la época de la Fiebre del Oro. Casas ricas y pobres, grandes y chicas, eran hechas de madera. Los comercios también estaban construidos con idéntica materia prima.
En especial en Manzanillo se usaba mucho la técnica de las maderas machimbradas. El machihembrado o machimbrado es un sistema para ensamblar tablas de madera cepillada por medio de rebajes y cortes en sus cantos, para lograr por medio de la sucesión de piezas encajadas entre sí una sola superficie lisa, uniforme y sólida. Para aplicar este principio, se labra en los cantos de la tabla dos tipos de perfilado: macho, en forma de pestaña sobresaliente, y hembra, en forma de canal; sus medidas están pensadas para lograr una unión perfecta. Para ensamblar las tablas, se encaja el canto cortado en macho de una pieza dentro del canto cortado en hembra de otra pieza, quedando unidas para soportar las cargas propias del uso. Este mismo sistema también se utiliza para pisos.

En esta imagen se observa como una buena parte de la población porteña era de madera hasta antes de los años sesenta, lo cual cambió a raíz del embate del Ciclón del 59.
CONTINUANDO TRADICIÓN PESE A INCENDIOS Y CICLONES
Algunas casas de Manzanillo eran, pues, muy bonitas. A pesar de algunos incendios en la ciudad, donde algunas de estas casas fueron pasto del fuego, la mayoría del tiempo las personas estaban muy conformes con vivir en ellas. Entre otros beneficios de las casas de madera está el hecho de que son aislantes térmicamente y se edifican rápidamente, aunque como desventaja tienen el que permiten la proliferación de algunas plagas molestas de insectos. En fin, que el manzanillense estaba muy acostumbrado a tener un puerto de madera, desde sus muelles hasta sus casas y mansiones.
DESTRUIDO EL 40 POR CIENTO DE CASAS
Pero el 27 de octubre de 1959 golpea a Manzanillo el ciclón de Categoría 5 (Saffir-Simpson), al que muchos popularmente llamaron como Linda, pero que oficialmente no tuvo nombre, y esta destrozó Manzanillo causando muchas desgracias, aparte de segar un número entre mil 800 y 2 mil vidas. Es el peor ciclón que se ha registrado en el Océano Pacífico en la historia. Según datos recabados por el gobierno de Adolfo López Mateos, el cuarenta por ciento de todas las casas en Manzanillo fueron totalmente destruidas y otras muchas, dañadas. Aunque el ciclón fue, desde luego, de una potencia inusitada, y hubo desgajes de cerros que hicieron más grande el desastre, el hecho de que las casas fueran de madera y no de concreto fue un factor que se encontró y reconoció haber contribuido a agrandar las afectaciones. A eso hay que agregar que de los restos de madera salieron muchos alacranes que picaron a algunos sobrevivientes, que murieron por esta causa, y no por el ciclón directamente. Inmediatamente, en medio del luto generalizado de los manzanillenses por tantas víctimas y daños, empezó la reconstrucción, y se empezó a regular especialmente el tema de la construcción, para cambiar la madera por el concreto. Es así como, entre los reglamentos y la propia conciencia de los propios porteños, en poco tiempo ya casi toda la ciudad era de concreto, y las construcciones de madera ya eran raras y escasas.
LOS 60: NUEVA Y MODERNA POBLACIÓN DE CONCRETO
En las fotografías de los años sesenta ya no se observa aquel viejo puertecito de madera, sino una ciudad de concreto y materiales modernos y más sólidos por todos lados, incluyendo los cerros. Solamente quedaron algunos pocos ejemplos muy concisos de las antiguas construcciones de madera. Hasta hace algunos años había dos casas contiguas de madera con largos balcones frente al Jardín de Niños Hidalgo, siendo estas las de Don Ramiro Aguayo y la de El Cachetón, que en su parte baja era un expendio de billetes de lotería, aparte de algunas otras por la Carrillo Puerto y la Joel Montes Camarena. Actualmente, la que fuera casa y negocio de El Cachetón continúa manteniendo su balcón de madera, aunque desde luego, no es el original, pues ha sufrido algunas modificaciones y en general, la casa ya no es de madera. Eso nos lleva a pensar que a veces hay que cambiar algo que tenemos muy arraigado en nuestras costumbres, ya sea en lo personal, como familia o como sociedad, cuando es algo que nos trae inseguridad y problemas, y no que, por inercia, continuemos con una tradición que nos deja más riesgos que beneficios.

Esta fotografía de principios del siglo pasado muestra como una gran cantidad de edificación del puerto de Manzanillo eran de madera.