Conocimiento e intuición, básicos para pesca de atún


Carlos Valdez Ramírez

Segunda de seis partes

Manzanillo, Col.- Para realizar una faena productiva en una embarcación atunera de manera correcta, se conjugan el conocimiento, la intuición y la parte científica, que lo llevan a una decisión que algunas personas llaman erróneamente “tener suerte”, señala el marino Gilberto García, quien narra cómo es un día normal en un barco, asegurando que la toma de decisiones es algo con lo que se vive diariamente.

Describe que su día inicia a las 5 de la mañana, primero observa el estado del tiempo, revisa los pronósticos del clima donde algunas veces informan que va a llover y simplemente no; presta atención y si ve que hay alguna nubosidad en el aérea donde está atracado, antes de que amanezca comienza a sacar el barco.

Corrobora que las temperaturas que le dicen los programas coincidan con las físicas; verifica que el lugar a donde van a llegar sea rico en vida marina, la cual también se puede advertir en el ambiente con el avistamiento de aves que indican que es un lugar con peces.

Al salir el sol, comienza la faena. El piloto, el buscador y Gildardo García abordan un helicóptero que los dirigirá a la zona que previamente eligieron como un lugar probable para la captura. Empiezan a peinar el área con una primera vuelta a 20 kilómetros alrededor del barco y la segunda a 40 kilómetros.

Se ayudan con los radares del buque para detectar islas, costas y hasta pájaros, cuando se percatan de que hay aves sobrevolando una zona específica, se reporta a un tripulante que se encuentra en la parte alta llamada “cofa”, quien desde ahí a través de unos binoculares muy potentes checa si las aves van en travesía o si están picando el agua.

Con tal pasión, el pescador refiere que si los pájaros van en travesía no se paran, pero si están picando es porque en el lugar existen peces, de inmediato comunica al helicóptero que existe una “picazón”. Checan que sea atún y si se trata de la especie, preparan las operaciones de pesca, que coordina desde las alturas y ésta concluye cuando comienza a obscurecer.

El marino explica que sólo capturan atún, especie que se asocia con los delfines, por lo que por reglamento deben llevar dos personas capacitadas para ayudar en la liberación de los delfines en caso de ser capturados, mediante una maniobra llamada “retroceso”, que consiste en hundir la red para que el delfín salga por sus propios medios, pero en algunas ocasiones los animales se ponen nerviosos y les es difícil encontrar la salida, en esos casos intervienen los buzos, cuya función es ayudar a liberarlos.

Detalla que en ocasiones se da la pesca incidental, que es cuando puede haber un animal picudo en la red, donde los buzos arriesgan su propia vida para liberarlo, tomando en cuenta que los animales, al sentir que invaden su territorio o que simplemente tienen hambre, pueden volverse violentos y atacar, ya que nunca se sabe cómo va a reaccionar un animal.

Recalca que es un mito que ataquen todo el tiempo, sólo lo hacen cuando se sienten invadidos o en peligro, que generalmente sucede cuando se les captura, dijo.