Corredor multimodal Manzanillo Nuevo Laredo Vs. corredor transístmico 



Hace años vi una película magnífica “The Taylor of Panamá” (en español El Sastre de Panamá), protagonizada por Pierce Brosnan (ex 007) y Geoffrey Rush (El discurso del Rey) excelente actor en su papel de un sastre panameño que sirve de intermediario en una truculenta trama para vender el ya nacionalizado canal a China, por un hipotético corrupto gobierno panameño.  

Trama en la que a manera de súper agente participa Brosnan, como el enlace mafioso, hasta que se enteran los Estados Unidos y envían a los Marines a invadir Panamá, derrocar al apátrida gobierno y recuperar el estratégico control del emblemático canal.  

Esto viene a cuento porque si bien Panamá tiene plena soberanía por su canal, para los Estados Unidos seguirá siendo una ruta crucial para su comercio exterior y también para seguridad, por su estratégica geo localización en el continente, en caso de necesidad de paso de navíos de guerra, y no los veo utilizar una vía alterna, de incierta viabilidad operativa y financiera.  

Pretender competir con esta vía acuática, con una vía terrestre como el proyecto del corredor transístmico, me parece utópico e inviable, por las complejas condiciones orográficas del Istmo, que derivarían en una enorme huella de carbono y además me parece hasta poco político y solidario con el noble pueblo panameño que, con una ubicación estratégica pero poco territorio, dieron una pelea histórica para recuperar la soberanía del canal y lograron algo que parecía imposible, ganarle al gigante del norte, (Acuerdo Torrijos Carter) y además han desarrollado el puerto como un enclave Continental de comercio exterior a una escala mundial, con el concepto de Zona Económica Especial y Zona Franca en el puerto homónimo de Manzanillo.  

En mi opinión, sería más viable aprovechar el corredor multimodal de Manzanillo a Nuevo Laredo ya existente, porque se aprovecharían circunstancias actuales que lo hacen mucho más viable y realista, como es que Manzanillo ya está desarrollado para ser un megapuerto con infraestructura y potencial de crecimiento exponencial y un sector privado aduanero muy bien estructurado y engranado con las operaciones logísticas y portuarias, propiciado por su estratégica ubicación al occidente del país y geográficamente más cercano al medio oeste, este de Estados Unidos y Canadá, vía ferrocarril, que es el medio de transporte más económico, eficiente y sustentable del medio ambiente. 

Es decir, reducir distancias en los fletes para reducir costos y emisiones contaminantes (Calentamiento Global) será determinante para lograr competir a una escala continental, además se presentan circunstancias económicas nuevas, como el incremento de los costos de mano de obra china, lo que abre la gran oportunidad de establecer parques industriales en Manzanillo para abastecer la creciente demanda del mercado estadunidense, el cual ya tiene problemas de desabasto de productos esenciales, por el encarecimiento del precio del gas a nivel mundial y de metales, estratégicos para la fabricación de semiconductores, por ejemplo.  

Propiciar el crecimiento de la infraestructura portuaria de Manzanillo y copiarles a los panameños el concepto ZEE (zona económica especial) con Zona Franca para comercio mayorista tiene todo el sentido del mundo, solo por mencionar la enorme cantidad de impuestos que se recaudarían y porque además así no se haría competencia desleal al noble país hermano de Panamá y solamente quedaríamos hermanados como siameses, por compartir el mismo nombre en nuestros puertos principales, Manzanillo.