Desde el malecón


Víctor Manuel Martínez

El 7 de junio se celebrarán elecciones, pero también en esta misma fecha se festejará un partido amistoso muy interesante para la afición de nuestro país, en el que se enfrentarán la Selección Mexicana contra su similar de Brasil. No es la primera ocasión en que en una fecha electoral, también se da una fecha futbolística, pero se supone que en nuestra democracia todo va perfeccionándose, y los errores del pasado se han ido corrigiendo. En días pasados en mi trabajo dentro del Archivo Histórico Municipal, al bucear dentro de una caja de documentos antiguos, saqué una credencial de elector de allá por los años cincuenta. Eran tan diferente a las actuales, que solamente porque ahí mismo decía que era una credencial para votar pude saber que lo era, ya que desde luego no traía fotografía, pero además era gigantesca, tanto que no cabía en modo alguno en una cartera o en la bolsa de un pantalón. Más bien podríamos decir que era un tarjetón propicio para colgarse de la camisa con algún broche, que no brindaba ninguna seguridad, ya que una persona con un documento así podía votar cuantas veces quisiera, a pesar de toda la sarta de amenazas plasmadas en el propio documento.

También es verdad que dentro de los avances que debe tener en el combate al abstencionismo el Instituto Nacional Electoral, debe ser el ver que no haya nada que interfiera con el acudir a las urnas por parte de la población en un número nutrido. Para pronto, la Federación Mexicana de Futbol señaló que el partido se jugará, ya que ellos son totalmente apolíticos. Quizá los de la FIFA sean ajenos a la política electoral, pero el público que sigue las transmisiones de los partidos que organizan, no. Y es un día muy importante para el país en que esta federación existe, y por lo tanto deberían ser conscientes y colaborar a que la fiesta democrática salga avante. Claro que hay muchos intereses comerciales-deportivos en juego que en caso de hacerse un cambio de fecha, podrían verse afectados, cayendo muchos contratos publicitarios y patrocinios, así como pagos de derechos televisivos. Esa es una de las principales razones, sino la única, para que de forma categórica se nieguen al cambio de fecha. A nadie nos conviene que haya un alto grado de abstencionismo; pero, si el mismo día de la elección se lleva a cabo el juego de balompié, seguramente lo habrá, y esto es un mal augurio para el buen desempeño de la jornada. Esperemos que se dé el cambio de fecha para el partido, que al fin al cabo es solamente un amistoso, y su importancia no puede compararse ni cercanamente con la elección que en gran parte del país se verificará ese mismo día.