Desde el malecón


Víctor Manuel Martínez.-

Algo que cada vez se ve con mayor frecuencia en las campañas políticas -y no me refiero a esta ocasión solamente, sino que esto está sucediendo ya desde hace varias- es la aparición en los spots de propagando electoral a muchos niños, hablando, actuando e interactuando con los candidatos.

Los menores nada tienen que hacer en cuestiones partidistas y de candidatos, porque ellos, al ser menores de edad, no participan en estos procesos democráticos. Ellos son ajenos a la política, pues su criterio aún no está bien formado y, sobre todo, están en otra etapa de su vida.

Por lo tanto, cualquier participación de su parte es manipulación y utilización de infantes de una manera muy negativa. No se debe hacer ni permitir. No me estoy refiriendo a que los candidatos, al estar recorriendo las colonias o en eventos, no saluden a los niños y puedan tomarse fotografías bonitas del momento, sino cuando son utilizados en mítines y anuncios.

Ellos no pueden expresar su apoyo y respaldo a nadie de los abanderados ni a los institutos políticos a que éstos pertenecen. Claro que los candidatos sí deben conocer las necesidades de los niños y hacer propuestas para elevar sus oportunidades, así como su nivel de vida; pero dirigiéndose a sus padres y no a ellos.

Muchas preocupaciones de los padres de familia son sus hijos y ellos quieren escuchar propuestas que permitan que haya una niñez más segura, sana y feliz. También que haya mejores escuelas, con todo su equipamiento y servicios. Pero no se vale que se pretenda que los niños están apoyando a un partido o candidato X.

Se debería impedir y sancionar a todos aquellos que hacen publicidad electoral con niños, que lo sigan haciendo, porque aquellas leyes que se establecen, pero no se hacen cumplir, son letra muerta. A todos los candidatos y partidos, así como a todos los que diseñan sus campañas, quiero pedirles que dejen de utilizar a los niños y se dirijan a los votantes, a los adultos, a todos los mayores de 18 años que sí participan en las elecciones en nuestro país.

Hagan propuestas para los niños y adolescentes en materia de educación, salud, seguridad, etc., pero dirigidas a sus padres. Hacer otra cosa es perversidad. Sí lo he visto y sí sucede. Se puede platicar con ellos durante los recorridos, claro, e interesarse por sus carencias y necesidades, pero no usarlos de modelos en los anuncios de campaña. Porque quieren hacerse ver como tiernos y humildes al lado de los menores de edad, y con eso, manejar nuestros sentimientos. Los niños deben dedicarse a estudiar y jugar.

Quiero señalar que hacer campaña es difícil, porque es algo intensivo, bastante cansado, pues hay que hacer grandes recorridos en poco tiempo, cubriendo el área para el que se está postulado, bajo el ardiente rayo del sol. Y con las temperaturas y la humedad de estos días, peor. Por eso es más digno de resaltar el que al candidato a la diputación local por el Distrito XIII, Sergio Sánchez Ochoa, se le haya visto recorriendo todo su distrito, que aparte de ser extenso, tiene muchos cerros altos poblados, los llamados sectores, y en todos se le ha estado viendo caminar y subir hasta la punta, por los andadores, entrando en los callejones y recovecos más escondidos. A veces va en los recorridos de sus compañeros de fórmula partidista, pero las más, lo hace en solitario, con su equipo de campaña, yendo a donde los demás no van. Por esto, una felicitación.