Desde el malecón


Víctor Manuel Martínez.-

 

El día de ayer, a las 3:0 de la tarde, me dirigía de regreso a mi casa en San Pedrito, por lo que me acerqué a la parada de camiones ubicada sobre la calle Porfirio Díaz o de El Cañón, más específicamente, en la del andén del antiguo ferrocarril, a espaldas de la biblioteca Julia Piza.

Ahí, vi que estaba un carro parado en ese punto, y al acercarme más para ver los letreros que sobre el parabrisas delantero indican hacia donde va, me percaté que no traía ninguno. Eso sí, traía un número 14 grandote que indicaba la ruta que seguía, pero como hay tantas rutas ya en nuestra ciudad, yo, al igual que muchos porteños, sólo conozco algunas (son muchas), y mejor me guío por los letreros.

De todos modos, casi todos los camiones del transporte urbano que llegan a este lugar pasan por San Pedrito, a excepción de los que van a El Colomo. Me subí a los primeros escalones de la unidad e inseguro le alargué al operador un billete de 50 pesos, sin soltarlo, mientras le preguntaba que si iba a San Pedrito. Rápidamente tomó el billete sin contestar, y empezó a contar el vuelto, y tras completarlo me lo entregó y me dijo con una sonrisa que no iba a San Pedrito, sino a El Colomo. “Ni modo, te vas a tener que ir hasta El Colomo, porque ya pasaste las barras”.

En el tramo de El Cañón a El Tajo me fui alegando con él, solicitándole que me regresara el dinero, y él negándose. Yo empecé de buen modo, diciéndole que cuando le pregunté estaba aún sobre los escalones y el camión totalmente parado, que él me arrebató el billete y todo eso. Fuimos levantando cada vez más la voz, hasta que al llegar a la parada de El Tajo se dio el parón y amenazó con golpearme, por lo que no me quedó otra que bajarme. De todos modos en ese punto tenía que hacerlo porque yo no iba para el rumbo de El Colomo.

En ningún momento dejé de reconocer que hay un sistema que marca que si alguien cruza las barras de los camiones, tiene que pagar, aunque no use el servicio; pero creo que si se trata de un sistema tan inflexible, entonces está errado.

Siendo Manzanillo un sitio turístico, ¿cuántos visitantes, nacionales y extranjeros, no se suben los camiones a preguntar alguna dirección o ser orientados, ya que ellos no conocen este sistema? ¿Cuántos discapacitados visuales y auditivos no se tienen que acercar al chofer para enterarse bien de a dónde va el camión? Y niños, ancianitos y analfabetas también tienen problemas para identificar los destinos, ¿les van a arrebatar su billete?, ¿les van a querer pegar?

No voy a mencionar el número de la unidad, sino solamente señalar que el transporte urbano es un servicio a la ciudadanía que presta el gobierno a través de un concesionario, no un negocio, y si este sistema implementado es tan inflexible, cuadrado, pues entonces no sirve, y debe cambiarse por otro. Pero no creo que sea tan inflexible y estricto como quieren hacerlo creer, porque los choferes suben a sus amigos y no les cobran, y se sientan con ellos a platicar junto al parabrisas, lo cual es indebido, y ahí no hay problema. Sobre todo, si usted se sube a una unidad en una parada, y se baja ahí mismo, sin que lo lleven a ninguna parte, no le pueden cobrar, pues sería tanto como si se sienta en la mesa de un puesto de tacos, pero antes que le sirvan pasa algo por lo que se tiene que retirar, todo esto sin haber consumido algo, y, sin embargo, la mesera le cobra una orden de tacos únicamente por haberse sentado. Eso es como un robo en despoblado.