Desde el malecón


Víctor Manuel Martínez.-

Pasó el día de la elección y se confirmó lo que se anticipaba, pero en una manera más intensa de lo que se preveía, que fue una alta marejada azul, tan poderosa que al momento de escribir esta columna todavía no se podía decir quién era el ganador en la contienda por la gubernatura del estado.

Hay que considerar que Colima es una entidad que en toda su historia jamás ha gobernado otro partido que no sea el tricolor. En todo momento se adelantaba la victoria por un importante y amplio margen para el candidato priísta, Ignacio Peralta; sin embargo, aunque en los próximos días el IEE confirmará su victoria, ésta sería por un margen mínimo.

Además, hay municipios en los que el tricolor era considerado una aplanadora y en esta ocasión no lo fue. Para acabar pronto, sólo ganó en dos. Es momento entonces de que el PRI analice los porqués de su derrota, para vida de poder recomponerse. Creo que debe haber la oportunidad para que surjan nuevos liderazgos, principalmente de entre los jóvenes, que hay muchos que simpatizan con el PRI, y hay que decir que son poco tomados en cuenta.

Hay elementos que quizá en su momento le aportaron mucho a este partido, pero hoy deben dar un paso a un lado, pues al perpetuarse en las principales posiciones, saltando de un puesto al otro, se les ha empezado a ver de una manera negativa. A todo esto hubo rechazo en esta pasada elección.

Se creía que eran una maquinaria perfectamente engrasada, que caminaba sola, sin esfuerzo hacia la victoria, y por eso ya no se hicieron buenas propuestas, no se traía un buen discurso, con programas y planes atinados y atrayentes, ya que se confiaba en la movilización de la estructura.

Aun estas estructuras se vieron obsoletas y totalmente resquebrajadas, porque al ver la baja cantidad de votos que en muchos lugares obtuvo el Revolucionario Institucional uno tiene que pensar que los sufragios que se creían ser duros, seguros, amarrados, se fueron para otro lado. Las alianzas tampoco le beneficiaron, porque más que con personajes o con partidos minúsculos, necesitaban haber hecho una alianza con la ciudadanía, y al final, estos satélites no le aportaron nada significativo a su causa.

En fin, hay mucha tela de cortar a la hora de sentarse a hacer el análisis, porque se tiene que hacer, y reflexiones profundas y serias, tratando de encontrar el camino para empezar a pensar en el regreso de aquí a tres años, porque, así como se dieron los resultados, y a pesar que aún no hay nada decidido en cuanto a la elección de gobernador, que al momento es un empate técnico, por una diferencia de votos de menos de medio punto porcentual (ni siquiera mil votos), ya no se puede decir, como en el pasado, que Colima sea un bastión del priísmo nacional.