Desde el malecón


Víctor Manuel Martínez.-

A partir de ahora, los alcaldes de los municipios colimenses se enfrentan más que nunca a la calificación ciudadana, ya que por primera vez, en 2018 habrá la posibilidad de reelegirse en el cargo. Si en el pasado hubiera existido esa posibilidad, más de algún presidente municipal que hizo un excelente papel hubiera podido repetir en el cargo con la mano en la cintura; pero los más de ellos, ni siquiera se hubieran presentado a una segunda elección por pura vergüenza, ya que no hicieron nada que se les agradezca, y solo quedó el registro de su nombre en la historia del municipio de Manzanillo, porque alguna vez lo presidieron; pero con mucha más pena que gloria.

Hay que decir que, al no existir la posibilidad de continuar en el cargo, muchos de ellos se comportaron con el cinismo de decir que, una vez finalizado su encargo, se retirarían a la vida pública lejos de los reflectores, sin importarles la opinión popular, así fuera de repudio.

Total, la mayoría de los políticos de viejos tiempos veían la presidencia municipal como un tope superior, que era lo máximo a lo que se podía aspirar dentro de la política de nuestra región, ya que por aquellos entonces sólo podían pretender pensar en la gubernatura del estado los políticos de la ciudad de Colima.

Después de ese cargo, presidente municipal, lo que seguía era el retiro; además que lo más normal era que quienes llegaban a la presidencia municipal lo hicieran a una edad avanzada. La calificación u opinión ciudadana, hay que decirlo, poco les importaba.

Hoy todo esto ha cambiado, y desde hace años siempre hay algún porteño en la lista de aspirantes a la gubernatura, y a veces más de uno. Una de las primeras veces que se vio esto, fue cuando Cecilio Lepe estuvo en la lista de aspirantes a la gubernatura. Nabor Ochoa, Rogelio Rueda y Martha Sosa han sido algunos de los que han estado en la lista de posibles, y en el caso de la tercera de esta lista, Sosa Govea, fue candidata a ese puesto, y se quedó a unos pocos votos de conseguirla.

También, de unos años acá, los presidentes municipales han empezado a regresar a su cargo, aunque no de manera inmediata, al estarles vedado por la ley; sino que, después de un período intermedio, volvieron a lanzarse, con buenos resultados, como ha sido el caso de Nabor Ochoa y Virgilio Mendoza, este último también serio aspirante a la gubernatura del estado de manera interna en Acción Nacional, lugar que finalmente ocupó Jorge Luis Preciado.

Hoy que la ley ha cambiado, se espera que ésta pueda incidir en que los alcaldes se preocupen más que nunca en hacer un buen papel, de forma que la gente quiera reelegirlos para un segundo mandato inmediato al terminar sus tres años de gobierno.

Con esta premisa es que llegará a la casona de Juárez #100 la presidenta municipal electa, Lic. Gabriela Benavides Cobos. Pienso que es una motivación extra, la posibilidad de que, en caso de hacer un buen papel, como se espera que suceda, le pueda dar continuidad a sus proyectos, planes y programas.

El crecimiento que Benavides Cobos pueda darle a su figura desde la alcaldía, la podría catapultar a la antesala de la candidatura por Acción Nacional a la gubernatura de la entidad, que se disputará en 2021, cargo para el que ya desde ahorita está apuntado nuevamente para competir Jorge Luis Preciado (si no consiguiera revertir ante los tribunales federales el resultado de la elección recién concluida, que ganó Ignacio Peralta).

En Acción Nacional ya hay desde ahorita dos aspirantes a la gubernatura apuntados en el 2018, Gabriela Benavides y Jorge Luis Preciado.