Desde el malecón


Víctor Manuel Martínez.-

Manzanillo está llegando a lo más alto que puede llegar un puerto, luego de darse a conocer que a nivel latinoamericano, únicamente es superado en el movimiento de carga por sus similares de Santos, en Brasil; así como Balboa y Colón, en ambos extremos del Canal de Panamá (Pacífico y Atlántico).

Me refiero a que nuestro puerto podría aun superar al sudamericano, pero no es posible que lo haga a las terminales istmeñas, ya que por ambas pasa un alto porcentaje de la carga mundial, pues el Canal de Panamá es un paso forzado de los buques entre dos de los océanos más importantes del mundo, como son el Atlántico y el Pacífico, y por esta razón, nunca van a tener baja incidencia de carga.

El lado panameño de salida del canal que da al Pacífico, se llama Balboa por ser este navegante quien descubrió este océano, mientras que el del extremo opuesto, Atlántico, se llama Colón, porque por ese lado llegó Cristóbal Colón, quien descubrió el Nuevo Mundo cruzando este mar.

Pues, tan solo detrás de estos puertos, en un honrosísimo cuarto lugar latinoamericano de terminales marítimas, se encuentra nuestro Manzanillo, Colima. Manzanillo mismo se beneficia del citado canal, porque desde ahí le llega mucha mercancía proveniente de Europa, el Caribe, y todo el litoral atlántico de nuestro continente.

Esto se verá aumentar con la ampliación del Canal, a lo que hay que añadir los planes nicaragüenses para construir un nuevo canal interoceánico. Estamos en las grandes ligas portuarias, y por tanto, es vergonzoso que tengamos una ciudad ligada a este exitoso puerto, donde las calles no son de primera, ni las avenidas, ni las carreteras, ni las plazas o jardines, donde falta mucha calidad en los servicios, y no porque las autoridades locales no hagan su mejor esfuerzo, gestionando acciones en beneficio de la ciudadanía, sino porque el Gobierno Federal se lleva todo lo que genera el puerto número uno del país, se lo reparte a medio mundo, y a nosotros nos dan una limosna. Y ni siquiera contratan a porteños para los mejores puestos, sino que para éstos traen a personas de otras ciudades del país.

Nosotros no vemos ese puerto exitoso. Nos enteramos por las revistas. Lo creemos porque sale la información en los periódicos, y apenas podemos comprenderlo. Las molestias sí las sentimos, pero el éxito mentado, los números asombrosos de crecimiento, no lo vemos reflejado en nuestra vida diaria.

Deberíamos tener un nivel de vida tan alto, como el cuarto mejor de los puertos de toda Latinoamérica, ser una ciudad rica, próspera, de primer mundo; pero no lo somos. Es una injusticia, pero es así.

Esto debe revertirse, y aumentar la participación que recibimos como ciudad; y digo como ciudad, más que como estado. Pero, si ni siquiera tenemos el nivel de vida más alto de la entidad, mucho menos seremos el mejor puerto del país para vivir en un buen tiempo, a menos que cambien las cosas.