Desde el malecón


Víctor Manuel Martínez.-

Mucho revuelo causó entre la población las declaraciones hechas por Melchor Urzúa, encargado de Protección Civil, sobre el hecho que, en caso de presentarse un tsunami o maremoto que afecte a las costas de nuestro municipio, no habrá ningún aviso para que la población tenga tiempo de escapar.

La verdad es que esta declaración es muy cierta, ya que estamos muy cerca de los epicentros que pueden ocasionar un fenómeno de esta clase, y el tiempo para dar un aviso y hacer una evacuación ordenada y en calma no alcanza. Ya se vivió una situación así en el año de 1932, cuando tras varios sismos de gran magnitud, se verificó un maremoto que afectó a las costas de Colima y parte de Jalisco, ensañándose de manera especial con Cuyutlán, donde se conoció como la Ola Verde.

Se recuerda que el mar empezó a retirarse de manera súbita, como si fuera una bañera a la que le hubieran quitado el tapón, y el agua se fue hasta ya no verse, quedando muchos peces varados en la arena, brincando y coleteando desesperados al asfixiarse. La gente, con poca información sobre los peligros de una retirada al mar, en vez de huir se metieron a atrapar los peces, y fue entonces cuando, al muy corto tiempo regresó el mar con toda su furia, y se llevó todo lo que encontró a su paso, sólo quedando algunas personas o edificios en las partes altas de los médanos, yendo a detenerse hasta las vías del tren.

El escaso tiempo entre el temblor, la retirada del agua y la marejada inusual y asesina, de todos modos no les hubiera alcanzado a muchos de los que murieron para poder salvarse. Así es que no es falta de voluntad de Protección Civil, sino que lo que se necesita saber qué es lo que hay que hacer en caso que se presente una situación así, un terremoto muy fuerte, porque del plan de contingencia que tengamos preparado dependerá nuestra salvación.

Este debe ser difundido entre la familia y en realidad es muy sencillo, pues lo que hay que hacer es subir a una parte bastante elevada, como un cerro, o en caso de estar en una zona muy plana en un largo trecho, retirarse al punto más alejado del mar que se pueda. Si esto lo difunde con éxito Protección Civil y se conoce en cada familia, no se necesitará un aviso especial de evacuación, pues en cuanto un peligro así se cierna sobre nosotros, entonces podremos reaccionar de la manera adecuada.

Las alarmas sísmicas, como en el caso de la Ciudad de México, funcionan porque el foco del movimiento telúrico o epicentro se encuentra lo suficientemente retirado para que se alcance a avisar con tiempo para evacuar edificios y zonas de riesgo, ya sea que el temblor haya sido en Colima, Guerrero, Michoacán o Chiapas.

Podría alertarse con tiempo de riesgo de tsunami para Manzanillo, si el epicentro de un gran terremoto fuera al otro lado del Pacífico, a una distancia muy grande, ya sea en Oceanía o el Sudeste Asiático. Finalmente, hay que tener presente el estar alerta ante cualquier terremoto mayor a siete grados, porque el que las aguas del mar se retire no es siempre una constante, pues se ha demostrado en la práctica, que no siempre sucede, ya que a veces únicamente se deja venir la gran ola, sin aviso alguno.

Protección Civil no nos podrá dar una alerta de tsunami, pero lo que sí puede hacer es difundir lo que hay que hacer en caso de tener este riesgo, y como identificarlo.