Desde hace 52 años La Hora del Mundo es la relojería más tradicional de Manzanillo


Juan José Rubio, su propietario, estuvo primeramente 12 años de aprendiz

En el corazón del popular barrio de El Túnel, antes conocido como barrio bravo y hoy de pescadores, brilla con luz propia desde hace muchos años la famosa relojería La Hora del Mundo, reconocida y buscada por todos los porteños de cepa.

TODO TIPO DE RELOJES DE PULSO Y PARED, DE CRONÓMETROS Y DESPERTADORES

Atrás de su mostrador siempre está atendida por Don Juan José Rubio Rodríguez, un manzanillense de cepa experto en la materia, nacido en el año de 1942, y activo en el oficio desde hace muchos años, y que mantiene La Hora del Mundo desde el año de 1970 en diversos domicilios, y fija en su barrio de El Túnel desde el año de 1990, hace treinta y dos años.

Antes de poder tener su propio negocio, el señor Rubio estuvo primeramente aprendiendo el oficio por doce años, antes de dominarlo por completo en todas sus variantes y especialidades. Su maestro fue precisamente su padrino, el señor Jorge Jiménez, quien era el propietario de un antiguo negocio relojería en el viejo Manzanillo, denominado El Cronómetro.

Tras ese tiempo, por primera vez pudo independizarse y empezar a desempañarse en este trabajo, en el que repara despertadores, cronómetros, relojes de pulso, de pared, lo mismo automáticos, mecánicos y de cuerda, que de péndulo y electrónicos.

Él mismo le enseñó a su hijo mayor, que sin embargo, a pesar que lo dominó perfectamente, después prefirió dedicarse a otra cosa, y ya no siguió trabajando como relojero.

UN LARGO PEREGRINAR CON DIVERSOS LOCALES DE SU RELOJERÍA

Rubio Rodríguez empezó su andar como relojero primero poniendo un local sobre la Calle México o Principal, frente al taller de Meneses, donde su fama por lo bien que hacia su trabajo empezó a correr y a formarse un prestigio como el mejor relojero de la ciudad.

Pasados algunos años, tuvo que cambiar su domicilio, ahora poniéndose frente al negocio de la familia Trillo, en la esquina de las calles Francisco I. Madero y Vicente Guerrero. De ahí pasó a ubicarse en el Café Ramos, frente a Honorio Santillán, siempre rentando los locales que ocupaba, en donde trabajaba.

ASENTADO EN EL BARRIO DE EL TÚNEL

Por fin en el año de 1990 decidió abrir su relojería dentro de una sección de su propio domicilio, en el barrio de El Túnel, en la esquina de avenida Hidalgo y calle Amado Nervo, donde tuvo más estabilidad y su fama se consolidó totalmente, como se puede ver hasta la fecha, más de tres décadas después.

Cuando se habla de relojes y en su reparación, lo primero que piensan los porteños es en acudir a ponerlos a punto a la relojería “La Hora del Mundo”, en el popular barrio de El Túnel, sitio donde también vive con su familia.