Desorden, improvisación y golpes bajos en el Congreso

59 Legislatura del Estado de Colima | Foto: Especial59 Legislatura del Estado de Colima | Foto: Especial

La población hoy se da cuenta que fue un engaño, no todos los adheridos a Morena están a la altura de su líder moral y fundador

La 59 Legislatura definitivamente está haciendo historia, no cabe duda, pero por desgracia no es en un sentido positivo, sino por el desorden que impera y la improvisación de los diputados, en particular los que conformaron la fracción parlamentaria de Morena desde octubre pasado, cuando en su primer día de labores en el Congreso cuatro legisladores brincaron a este partido, entre ellos Rosalva Farías y Jazmín García, quienes ahora en esta semana, el jueves y el viernes, respectivamente, han renunciado a este instituto político.

Como nunca antes se había visto, los golpes bajos entre los diputados están a la orden del día, y no precisamente entre las diferentes bancadas, sino entre los que integran o fueron parte de una misma fracción parlamentaria. Habrá que recordar que en el pasado mes de noviembre Miguel Ángel Sánchez también desertó de Morena para irse al PVEM, pero en ese intervalo unos y otros se acusaron con dimes y diretes haciendo desfiguros, denigrando la investidura y el nivel que un legislador serio tiene por antonomasia.

Si en un principio la población colimense cifró esperanzas por lograr un cambio en el Congreso, votando no por los mismos políticos de siempre ni el partido de antaño, sino pensando en verdaderos representantes del pueblo, hoy se da cuenta que fue un engaño, que no todos los adheridos a Morena están a la altura de su líder moral y fundador de este instituto, el hoy presidente Andrés Manuel López Obrador, quien si estuviera enterado del circo en que se ha convertido la Legislatura de Colima, tal vez les recomendaría que volvieran a sus trabajos anteriores, y desde luego que se quitaran la camiseta que les queda tan grande.

Es muy probable que los colimenses ya hayan puesto en tela de juicio la inconveniencia de haber votado por gente inexperta, hasta cierto punto desconocida del escenario político, ya que lamentablemente lo único que han hecho son escándalos y simulaciones, además de chapulineos. No han tenido la seriedad para cumplir con las promesas de campaña como reducirse el sueldo, lo cual no deja de ser una farsa. Llama la atención que apenas probaron la miel o los beneficios de ocupar una curul y dieron marcha atrás a la política de austeridad.

La 59 será recordada porque sus diputados están rompiendo todos los récords de conflictos internos, donde prevalece un ambiente curioso, sin formalidad, entre traiciones y falacias, como el autonombrarse la Legislatura de la paridad de género, cuando no han propuesto nada trascendente al respecto. La gran incógnita es si así prevalecerá todo el año, en la simulación, o realmente se pondrán a legislar.