Después de casi 5 años, exoneran a Celina Oseguera

Enferma, pero fortalecida, Celina volverá a casa. | Foto: Especial.

Aun cuando hace tres años se le negó a Celina Oseguera Parra la posibilidad de un arraigo domiciliario mientras se disputaba en los juzgados su libertad definitiva, al acusarla de su probable responsabilidad en la fuga del Chapo Guzmán; sin embargo, el 17 de enero de 2019, un Juez Federal le concedió el beneficio de prisión domiciliaria.

Oseguera Parra, siempre mostró una conducta pulcra e incorruptible a su paso por los distintos cargos públicos que ocupó, su preparación académica la hizo especializarse en los engranejes de los centros penitenciarios del país; el destino le tenía preparada una sorpresa, ayer, el caso dio un giro radical y definitivo.

Ahora, a casi 5 años de distancia logró su exoneración, la jueza Socorro Castillo Sánchez, determinó que la ex coordinadora nacional de los Centros Federales de Readaptación Social, no es penalmente responsable de la comisión del delito de Evasión de Preso.

“En consecuencia, se absuelve de la acusación que formuló en su contra el agente del ministerio público de la federación, por lo que se dicta a su favor, la sentencia absolutoria”, señala la ficha de notificación expedida al medio día de ayer en favor de la colimense.

Mientras Celina vivió en la adversidad, cayó en una depresión de pronóstico reservado, a tal grado que en sus diálogos con personas de su confianza haya idealizado pensamientos fatalistas.

En su estadía en el centro penitenciario las cosas se complicaron con su salud, pues fue trasladada a una clínica de la Secretaría de Salud pública de la Ciudad de México para practicarle una intervención quirúrgica, permaneció hospitalizada dos días, su recuperación fue en la Torre Médica del Centro Penitenciario Femenil de Tepepan, donde purgó injustamente su condena.

Celina, no obstante sus puestos encumbrados, siempre vivió en la medianía. Su condición económica en este lapso fue ordinaria, de hecho su asistencia jurídica tuvo que ser sostenida con modestas aportaciones de su familia y amigos. Su situación jurídica pasó a la Suprema Corte de Justicia, donde siempre existió confianza de su abogado por su libertad.

Cuando la colimense Celina Oseguera trabajó para el sistema penitenciario, jamás imaginó que un día estaría del otro lado, donde los amigos no existen, donde la soledad de una fría celda hace que el deseo de escuchar buenas noticias parezcan lejanas; enferma, pero fortalecida, Celina volverá a casa, con su familia, pero lo vivido dentro de prisión, sin duda habrá sido la más dura experiencia.