Don Jesús Navarro, de albañil a gestor de la CTM, lector de planos y hacedor de cálculos

Innovadora escalera de caracol.

*Hizo hace ochenta años la primera casa de material del lado de la laguna

*Gran contratista, que hizo grandes obras para desarrollo de Manzanillo

*Muelle de la Crom, camino a San Pedrito, parroquia San Rafael y Maeva

Desde Tecolotlán, Jalisco, llegó a inicios de los años treinta del Siglo XX a Manzanillo José de Jesús Navarro Torres, primero asentándose en Jalipa, y después en un barrio del puerto que estaba naciendo, que era el barrio de El Túnel.

Pronto destacó de entre los trabajadores de la construcción por la rapidez con que aprendía, llegando a ser pronto maestro de obras y finalmente siendo un contratista muy reconocido, famoso por la forma tan clara en que sabía hacer y leer los planos arquitectónicos sin ningún problema y ayuda, así como hacer operaciones, conversiones y cálculos.

LIDERAZGO EN SU GREMIO

Dentro de la CTM de Manzanillo pronto empezó a ser famoso por su destreza y capacidad, por lo que entre otros trabajos, tuvo una participación destacada en la construcción del muelle de la Crom, el camino viejo a San Pedrito, la parroquia de San Pedrito y en sus últimos años, en la construcción del Club Maeva. Su capacidad para el diálogo, la negociación y la representación, hizo que se elevara entre sus compañeros con puestos de liderazgo dentro de la CTM Manzanillo por muchos años.

Se hizo cargo de la importancia de sus gestiones, por lo que, a pesar de vivir en un puerto, donde lo común es que se vista un poco informal, decidió vestir con una gran elegancia que le distinguía, y en no pocas ocasiones, con traje y corbata, una ropa no muy común que se usara en Manzanillo durante ese tiempo, igual que ahora.

UN NUEVO BARRIO DEL PUERTO, DEL LADO DE LA LAGUNA

Como la demanda de trabajo le requería estar en Manzanillo, ya no le fue conveniente estar en Jalipa, por lo que decidió venirse a vivir a Manzanillo, para lo cual se hizo de un terreno del lado de la laguna de Cuyutlán, al pie del Sector 5, un lugar poco poblado todavía, estando por un lado, por no decir que en medio, del Panteón Municipal Santa Rosa, en lo que sería conocido como el barrio de El Túnel y que por aquellos tiempos recibía el nombre de Barrio de El Crucero.

Para el año de 1936 el panteón se había extendido hacia lo que hoy es El Tajo y el nuevo Sector 6. Ahí, en esta zona relativamente nueva de la ciudad, el señor Navarro hizo en 1942 la que sería la primera casa de material del lado de la ciudad hacia la laguna, que todavía era poco poblado. Dos años después de su asentamiento en los contornos del camposanto, este se reubicó a su nuevo domicilio en áreas pertenecientes al ejido de Tapeixtles, en lo que hoy es la colonia Benito Juárez, ahora bajo el nombre de Teresa de Escobar.

Pórtico digno de un palacio de gobierno.

UNA CASA CON 80 AÑOS DE HISTORIA

Aunque la construcción para vivir al lado de su familia no era muy grande, destacó por la hechura artística de sus columnas, un pórtico interno que parecía que fuera de un importante edificio de gobierno más que de una casa particular y por una lado de la casa, un aditamento que aún no era conocido en Manzanillo, como lo es una escalera de caracol de concreto, que lleva a las personas a la azotea de la casa.

Por aquel tiempo, ese lado de la laguna no era muy agradable, porque, aparte de estar poco poblado, se caracterizaba por los malos olores, las nubes o enjambres de zancudos, que en ocasiones trasmitían diversas enfermedades y así, muchos problemas de salud. Apenas unos años antes, en 1937, se hizo una gran obra de saneamiento lacustre, como fue El Túnel que comunicó a las aguas de la bahía del mar con la laguna de Cuyutlán, por la otra cara del ancho Sector 5 que las dividía.

EL EMBATE DEL CICLÓN DEL 59

Así, año con año, se fue saneando aquella laguna, que era un ente que causaba muchas enfermedades epidémicas casi año con año. Para los años cincuenta ya el ambiente era más sano, y se vivía mejor en esta área, que cada vez se iba poblando muchísimo más; pero, a finales de esta década, en el año de 1959, uno de los ciclones más fuertes que ha golpeado a Manzanillo, y que está en la estadística mundial como uno de los más potentes, sino es el que más de todos en la historia moderna de la humanidad, desde que se tiene registro de estos fenómenos impactó de lleno la vida de todos, dejando una estela de muerte y destrucción.

La mayoría de las casas de alrededor quedaron por los suelos y aún hubo un número considerablemente de fallecidos; pero lo bien construida de la edificación de Don Jesús Navarro, hizo que quedara en pie de forma íntegra, incluyendo su escalera aledaña, edificación en la que más de uno se refugió para sobrevivir a aquel fenómeno tan potente y destructivo.

ELEGANCIA, INTELIGENCIA Y FUERZA FÍSICA

Esta casa que construyó Navarro Torres cumple en este año 2022 su ochenta aniversario de haber sido construida, siendo una de las casas particulares más antiguas en pie de la ciudad del lado de la laguna.

Don Jesús Navarro se distinguía no solamente por la elegancia con la que generalmente vestía, sino también por su fuerza física, siendo muy ancho de espaldas y teniendo unas manos muy gruesas. Era muy cierto lo que alguna vez alguien dijera de él: Que era una persona en la que confluían la elegancia, la inteligencia y la fuerza física.

Don Jesús Navarro es de los muchos jaliscienses que por aquellos años -primera década del siglo pasado- se vinieron a vivir para siempre a Manzanillo, que vinieron a aportar, y hoy sus familias, casi cien años después de su llegada, están plenamente identificadas con su nueva patria chica, que es la ciudad y puerto de Manzanillo.

Y ahí, ochenta años después de levantada, sus descendientes siguen viviendo en aquella casa, pequeña pero bien construida, con su innovadora y atrevida escalera torcida de caracol por un costado, casa que levantara hace ochenta años en el Barrio de El Crucero o El Túnel, del lado nuevo de la ciudad hacia la laguna de Cuyutlán, Don José de Jesús Navarro Torres, uno de los grandes personajes del viejo Manzanillo, de los que ayudaron a forjarlo y diseñarlo, y lo levantaron casi de la nada, a ser la moderna ciudad que es el día de hoy, en pleno Siglo XXI.