Construyó el Hotel Colonial y los edificios Guadalajara y Moreno
Si hay alguien que contribuyó al desarrollo urbanístico de Manzanillo, al construir algunas de las primeras obras modernas en el centro de la ciudad, ese fue Don Francisco Moreno Hurtado, visionario hombre de negocios y agricultor. No nació en nuestro suelo, sino que lo hizo en Autlán de la Grana, Jalisco, el 3 de agosto de 1889, siendo hijo de José Moreno y Macedonia Hurtado.
Luego de esto, los Moreno vivieron un tiempo en Villa de Purificación, donde Francisco Moreno incluso llegó a ser presidente municipal. Ahí tenían un rancho, llamado Villa Vieja, donde uno de los capataces era el tristemente célebre Nicolás Rivera, con quien Pancho hizo mucha amistad. Luego, la familia se mudó a Cihuatlán, donde empezaron a progresar al tener éxito en la agricultura, la ganadería y el comercio. Don Pancho, como se le empezó a conocer con cariño y con respeto, consolidó junto a sus hermanos una tienda de abarrotes, la cual se encontraba junto al jardín de la localidad. También tuvo huertas plataneras muy productivas y aserraderos.
En aquellos años, 1925, una banda de asaltantes hizo de las suyas en la población, asaltando los negocios para robarles todo el dinero de la venta y cosas de valor que hubiera en los locales, por lo que Don Francisco, con el don de liderazgo que le consideraba, convocó a una reunión de ciudadanos para ver la manera de enfrentarse, repeler y dar un escarmiento a los malhechores, pero por medio de un traidor, la banda se dio cuenta de los planes que se tenía contra ellos, y quien era el que los azuzaba, por lo que de improviso atacaron la negociación en el corazón del poblado y secuestraron a Don Pancho, preparándose para ahorcarlo con saña y deseos de venganza por haber tenido la osadía de enfrentárseles.
Era tan querido Pancho Moreno por los cihuatlecos, que rápidamente se organizaron y pagaron un cuantioso rescate por su vida, por lo que fue liberado; pero quedó tan asustado por la experiencia, por la inseguridad que reinaba en la población jalisciense, que decidió irse a radicar al vecino puerto de Manzanillo.
Es en el año de 1926 que llega a Manzanillo, para residir en el puerto de manera definitiva. Primeramente empezó como comerciante, dedicándose a la compra y venta de granos. Después, junto con sus hermanos, inició ya en Manzanillo una agencia aduanal y de buques, con lo que conjuntó sus negocios y pudo exportar. Comercializaba frutos y productos del campo regional a todo el país y los Estados Unidos. Todo eso le permitió progresar económicamente.
Se percató que había un importante terreno que había quedado desocupado en el primer cuadro de la ciudad. Fue en el año de 1928, que se habían establecido las primeras oficinas oficiales de Correos en el puerto, denominadas La Casa del Timbre, atendida por Don Apolonio Fuente, ubicada en la calle Obispo Vargas, a media cuadra tanto de la calle Principal o México y la Ponciano Ruiz o Carrillo Puerto.
Pues fue en 1935 que ahí, en ese mismo predio se realizó la construcción del edificio Moreno, siendo uno de los primeros edificios de material del Puerto de Manzanillo, con características urbanísticas modernas, con trabajos a cargo de ingenieros de la ciudad de Guadalajara y Colima, quienes hicieron el proyecto y los planos, siendo el Maestro de Obra o Alarife Don Vidal Bautista Hernández el encargado de ejecutarla, con un costo total de alrededor de 50 mil pesos. Por su parte, la Casa del Timbre fue reubicada al oeste de la primera casa de la Crom.
Un año después, en 1936, se termina la construcción del edificio Guadalajara, propiedad de Francisco Moreno Hurtado, que estuvo a cargo de ingenieros de la ciudad de Colima, y teniendo también como maestro de obra a Vidal Bautista Hernández. Costó 60 mil pesos, y quedó enfrente del Edificio Moreno. Estos dos edificios fueron pensados para habilitar departamentos y oficinas de renta. Ambos eran muy altos para la época y de los mejor construidos que había entonces en la ciudad.

En esta imagen se alcanzan a ver los tres edificios construidos en el corazón de Manzanillo por Don Pancho Moreno.
En 1940, concluidos los edificios que ya hubieran bastado para dejar su memoria grabada con grandes letras doradas en la historia del puerto, concibe lo que sería su magna obra, el Hotel Colonial, que quedaría enfrente del edificio Guadalajara y contra-esquina del Moreno. Vio el potencial de Manzanillo en cuanto al turismo y solicitó un préstamo al Banco Hipotecario para hacer realidad su sueño. Se le concedieron 750 mil pesos, pagaderos a 10 años.
La obra fue diseñada por el Arq. Guillermo Soto, a quien trajo para ello desde el Distrito Federal, y como responsable de la obra contrató a Filiberto López Aranda, tapatío. Se decoró con talavera poblana y se le dio una imagen colonial, a pesar que el puerto de Manzanillo no data de los tiempos de la dominación española, sino que nació tras la independencia nacional. La madera utilizada fue de cedro, y hasta la fecha las conserva originales en su gran mayoría. La inauguración del hotel fue un magno acontecimiento para el puerto en 1942, el día de 4 de mayo, con un baile amenizado por las Hermanas Águila, quienes se presentaban con el eslogan de “El Mejor Dueto de América”, y en aquel tiempo eran de las artistas más cotizadas del país.
Tan solo un año después, ocurrió uno de los acontecimientos más tristemente célebres de la historia de Manzanillo, inmortalizado en libros, escritos periodísticos y películas. Me refiero a la Navidad Sangrienta, el 24 de diciembre de 1943. El trabajador del hotel y amigo personal de Francisco Moreno, el grullense Nicolás Rivera, hiere a un cocinero y es intentado arrestar por la policía municipal; pero este, sabedor de su gran puntería, se resiste guareciéndose en la azotea del hotel, desde donde se enfrenta a balazos con el Ejército y la Armada.
Marinos de esta corporación dispararon desde un barco su ametralladora contra el francotirador; y éste respondió con puntería de apache, matando a siete de sus atacantes. Fue hasta que no le quedaba más que una bala, que Rivera decide quitarse la vida antes que ser arrestado, y se suicida. Habían pasado ya treinta horas desde el inicio de la balacera.
Otras versiones aseguran que fueron los militares los que lo sorprendieron en aquel cuarto, y lo mataron con un tiro sorpresivo desde mediana distancia. Sin embargo, este parte oficial fue desmentido por los porteños del entonces, que dejaron constancia tanto de su puntería y valor, como de su final decisión de quitarse por mano propia la vida, sabiendo el final que le esperaba, pues quedándose sin parque, sería asesinado con lujo de saña y crueldad.
Una vez pasado el horrible incidente, el hotel vuelva a la normalidad rápidamente, consolidándose como uno de los preferidos para los visitantes, como se mantiene hasta hoy. El mismo Don Pancho Moreno vivió un tiempo en su hotel y fue su administrador. Fue en su momento, el mejor hotel del estado. Tiene éste más valor arquitectónico que la propia presidencia municipal, según los conocedores del tema. Después, Don Pancho Moreno vendió sus propiedades y siguió dedicándose al comercio regional, nacional e incluso a las exportaciones internacionales, manteniendo una economía sólida.
El 30 de enero de 1957, tras una fructífera vida, Francisco Moreno falleció a los 68 años en nuestra ciudad y puerto, pasando inmediatamente a la historia como alguien que cambio la fisonomía arquitectónica de la ciudad y promovió al puerto en los aspectos turístico y comercial.