*Conoce los músculos del cuerpo para quitar dolores y enfermedades
*No utiliza brujería, creencias religiosas ni quita ropa a sus pacientes
Antes de que hubiera escuelas de estudios superiores en nuestro estado, durante la primera mitad de siglo pasado y gran parte de la segunda, hubo muchas personas que se especializaron a conciencia en el conocimiento de los huesos y músculos del cuerpo humano, para por medio de la presión y deslizamiento de los manos sobre la epidermis en los puntos adecuados, podían conocer las lesiones que padecían las personas, además de aliviar sus dolencias, cuando era posible de esta forma o dictaminar si debían seguir otro tratamiento más especializado.
APRENDIENDO LOS SECRETOS DE LA PROFESIÓN DE ANTIGUOS MAESTROS
Así surgieron los llamados hueseros o quiroprácticos y los sobadores o masajistas, los primeros dedicándose a acomodar los huesos y los segundos a aliviar y corregir problemas musculares, de los nervios, tendones y ligamentos, habiendo personas que se especializaron en cada uno de estos dos aspecto.
En el caso que nos ocupa, el señor Silverio Díaz, con setenta años de edad, nació al inicio de la segunda mitad de la pasada centuria en la comunidad rural de Cualata, población que actualmente lleva el nombre de Venustiano Carranza, que forma parte del municipio de Manzanillo, dentro de una familia de ejidatarios dedicados a las labores del campo, quien al llegar a la juventud aprendió el oficio de sobar de una persona mayor que se había dedicado toda su vida a eso en esta parte de nuestra demarcación cercana al municipio de Armería, en las riberas de la laguna de Cuyutlán.
Fue en este lugar que aprendió los secretos de esta profesión, con la que se aliviaban las molestias de los trabajadores de las salinas, así como de quienes ejercían las penosas labores del campo. Por aquellos años, todavía quedaban algunas personas en algunas rancherías, así como en algunos barrios de la cabecera municipal que se dedicaban a hacer estos trabajos.
SIN MEZCLAR SUPERSTICIONES, RELIGIÓN NI BRUJERÍA
Aún eran pocos los médicos que había en Manzanillo, y los hospitales y clínicas pocas, con mayoría de médicos generales, por lo que muchas personas acudían a los hueseros y sobadores, de los cuales había de todo; desde los serios y profesionales en cuanto a sus conocimientos y habilidades, hasta los que mezclaban asuntos supersticiosos y religiosos, y aún algunos que se aprovechaban durante sus trabajos de manera indecente de sus clientes para manosearlas de manera indecente.
Pero Don Silverio aprendió a conocer en verdad los músculos del cuerpo humano, pues no conoce la profesión alterna de quiropráctico, solo la de sobador o masajista clínico, la cual desempeña hace muchos años.

Local consultorio donde Don Silverio Díaz atiende a sus pacientes en el centro de Manzanillo.
PROFESIÓN QUE SE VA PERDIENDO CON LA MUERTE DE SUS VIEJOS PRACTICANTES
Con el paso del tiempo, los viejos practicantes de esta profesión fueron desapareciendo, y la gran mayoría de ellos murió sin transmitir sus ancestrales conocimientos a algún discípulo, hasta que llegó el momento que murió la gran mayoría.
Sin embargo, Don Silverio, que era un representante de este oficio de una generación más joven, continuó desempeñándola en su natal Venustiano Carranza y las poblaciones rurales de los municipios de Manzanillo, Armería y Tecomán por muchos tiempo desde los años ochentas.
Hace dos años decidió abrir un local de atención al público en el centro de la ciudad, donde atender a las personas que requerían de esos servicios ahora en el área urbana, desde personas que sufren alguna torcedura, caída o golpe, sobando los músculos del cuerpo a través de la piel en la cintura, las muñecas, tobillos, espalda, incluyendo la ciática y sanando la matriz caída y relajando a las personas con problemas de los nervios por sustos, preocupaciones y estrés, que es uno de los problemas más extendidos en la actualidad, lo cual ocasiona dolores de cabeza persistentes y fuertes conocidos como migraña y alta presión, lo cual desencadena otros malestares al volverse crónicas.
Don Silverio siempre está siguiendo la política de atender con cita previa, no usar aceites ni cremas, y hacer su trabajo por encima de la ropa, por decencia, honestidad y respeto hacia las personas que contratan sus servicios. El señor Silverio sabe que muchas personas asocian el desempeño de sus conocimientos con superstición, pero en su caso, aclara, no se usan nada de hechicería, brujería u ocultismo, no se adora a ningún motivo religioso que se mezcle con su trabajo, no se hacen limpias, no se utilizan ramas, inciensos ni se pasan huevos por el cuerpo de las personas, pues es un trabajo relacionado únicamente con el conocimiento de los músculos del cuerpo humano.
DE LA ZONA RURAL AL CENTRO DE MANZANILLO
En su local consultorio, ubicado en el centro de Manzanillo a una cuadra del Mercado Municipal “5 de mayo”, sobre la calle Ignacio Zaragoza número 152, únicamente tiene un diván o sillón reclinable y una mesa de masajes.
Aunque el señor Díaz sigue teniendo tierras y siendo ejidatario de la comunidad de Venustiano Carranza, actualmente vive en la delegación de Santiago, desde donde cada día se traslada a su local en el centro de la ciudad, donde atiende desde muy temprano hasta la tarde, siendo muy solicitados sus servicios por la población, quienes muchas veces lo recomiendan de boca en boca por su seriedad, conocimientos y profesionalismos.
Él mismo nos confirma que ya quedan muy pocos sobadores en Manzanillo, Santiago o la zona rural, pero que él seguirá desempeñando fielmente su oficio mientras su salud se lo permita.
Nos platica que los fines de semana que visita su pueblo natal, es común que le visten familias con personas lastimadas o enfermas que necesitan que los sobe, tanto del mismo “Cualata”, como de pueblitos cercanos, que ya conocen de su fama y eficacia. Por otra parte, cuando ya entrada la tarde se retira a su domicilio en Santiago, es común que haya personas que también conocen de su oficio, que le visiten en su casa para solicitarle que los trate.
RESPETO A LOS MÉDICOS Y A LA CIENCIA MODERNA
Comentó que no conoce de huesos ni de otros males, por lo que en esos temas que desconoce no se mete, sino solamente en lo concerniente a músculos para sanar, acomodar y relajar.
Mencionó que es un tema de salud muy popular y especializado, que sin embargo trata siempre de cobrar lo justo y buscar los mejores resultados en cada paciente que acude a solicitar su atención, ya sean estibadores, deportistas, cargadores, albañiles o simples amas de casa u oficinistas que presentan un problema muscular, los cuales son muy comunes.
Don Silverio Díaz también señala que no se mete en temas que no sabe o conoce, pues los suyos son conocimientos técnicos, de una profesión que se está extinguiendo, y que antes fue muy popular, pues siempre se ha necesitado, en todas las épocas y tiempos, el aliviar los problemas, dislocaduras y dolores musculares, de nervios, tendones y ligamentos.