El arte de guardar silencio, en política es esencial

Vista aérea de Catedral Basílica Menor Colima | Foto: El Noticiero de ColimaVista aérea de Catedral Basílica Menor Colima | Foto: El Noticiero de Colima

El ex rector no busca reflectores ni aplausos, sabe que la política es el arte de guardar silencio, porque el que mucho habla, mucho yerra

Por extensa que sea la caminata, siempre principia con un primer paso; en este país, la carrera por la sucesión presidencial comienza en diciembre de cada seis años. Van las primeras semanas de la actual gestión administrativa y varios personajes intentan tomar la delantera en esa azarosa competencia.

Alguien dirá que es muy temprano para hablar de ello, pero en política no hay pausas, calendarios inamovibles, ni adversarios pequeños; valga recordar que en semanas anteriores a su triunfo, hubo quienes subestimaron a Vicente Fox, y al poco tiempo él ya despachaba en Palacio Nacional; así es la política, no hay escrituras de propiedad definitiva ni destinos garantizados; la incertidumbre siempre existe y ningún partido o aspirante quedan descartados.

La competencia ya la iniciaron Yeidckol Polevnsky, Rosario Robles, los gobernadores de Jalisco, Enrique Alfaro; de Michoacán, Silvano Aureoles; de Chihuahua, Javier Corral; Miguel Ángel Osorio Chong, Ricardo Monreal, Martí Batres, Gerardo Fernández Noroña, Napoleón Gómez Urrutia, Elba Esther Gordillo; a ninguno(a) se le minimice; ellas y ellos, entre otros que por ahora simulan desinterés, son candidatos potenciales y hoy se pusieron nerviosos por el resurgimiento político del ex rector de la UNAM, Doctor José Narro Robles, cuya trayectoria profesional, prestigio político y moral vienen a ser una valiosa inyección que oxigena al ambiente político, hoy infectado de mediocridad.

José Narro está frente a un escenario político devastado; deberá convocar a que se le unan personajes políticos de peso completo, que ofrezcan claridad y certidumbre al desarrollo socioeconómico de México; después del régimen de Luis Echeverría, gran parte de la administración pública se inundó con una interminable fila de tecnócratas enfrascados en pugnas, sin ideología y dedicados a desmantelar instituciones; todavía, por estos días, ellos y sus opositores continúan peleándose por el poder público y culpándose unos a otros de lo que pudo haber sido y no fue.

Hay que liberar a México de pleitos entre camarillas de oportunistas; se requiere desbaratar el dedazo en la designación de cargos públicos y corregir el fracaso de transiciones que sólo juegan al “quítate tú para ponerme yo”; hay que reinstalar a México en la fortaleza de sus instituciones y alejarlo de caprichos personales o de grupo. Ese es el reto al que se enfrenta el cirujano universitario, encabezar un movimiento que le reintegre a la política y a los políticos serios, las riendas de este país.

Los próximos 60 meses apenas servirán para que los personajes aludidos sumen inteligencia nacionalista. En torno a la figura priísta del doctor Narro Robles, incluso, se vislumbra un reacomodo y alianzas de fuerzas políticas que incluyan el resurgimiento de grupos leales al perredismo-cardenista. La tarea no será fácil, el sistema político nacional está muy dañado, dividido y sin tener a la vista, líderes que lo reanimen y reconstituyan.

El ex rector no busca reflectores ni aplausos, sabe que la política es el arte de guardar silencio, porque el que mucho habla, mucho yerra. A él, que gobernó una de las universidades más importantes del planeta, hay mucho que aprenderle; demostró que en la política no sirven los discursos irreflexivos, irrespetuosos, que confrontan a la sociedad, ironizando las posturas de liberales o reaccionarios, de pobres o ricos; él es crítico constructivo que administra y avanza, manejando hacia adelante, no en reversa; él sabe que se gobierna aplicando la ley, no repartiendo culpas sin presentar pruebas y sin denunciar legalmente a los presuntos responsables.

En este contexto, en breve será presentado el Plan Nacional de Desarrollo; sus redactores, recuerden que este país no se inventa ni se destruye ni se construye cada seis años; ya la Carta Magna de la República, de 1917, estableció el ideario político de la Nación, mismo que debe ser guía de la cotidiana realidad.

Nota.- A los cuerpos policiacos inteligentes no les importa el tamaño y gravedad del delito; investigan, no dejan hilos sueltos, no subestiman pistas, trabajan horas extras, no claudican ni aceptan derrotas, no descansan hasta detener a las o los culpables. En Colima, todos los delitos, sin excepción, deben ser investigados y esclarecidos. No se debe permitir que en este territorio, la impunidad se convierta en perniciosa costumbre.