El Espíritu Santo deriva del latín Espiritus Sanctus que se refiere a la gracia divina que se revela para entrar en comunión con los creyentes con el fin de contactarse con Cristo Jesús o con Dios nuestro señor Amén. El Espíritu Santo es el que despierta la fe cristiana. El Espíritu Santo es sinónimo de Divina Gracia, Espíritu y Paráclito.
El Espíritu Santo es la tercera persona de la santísima trinidad del cristianismo. El Espíritu Santo es una persona de la santísima trinidad, pero posee con ellos una misma naturaleza y esencia divina.
Paráclito proviene del griego parakletos que significa “aquel invocado” y del latín consolador que significa consuelo. Se caracteriza por defender del castigo a salvar del peligro y entregar la salvación eterna.
Existen algunas representaciones del Espíritu Santo. Algunas de ellas están descritas en nuestras sagradas escrituras nuestra bendecida biblia y son las siguientes:
El Agua: mediante el sacramente del bautismo, el agua representa el Espíritu otorgando un nuevo nacimiento.
La Unción: es un óleo que representa la fuerza del Espíritu usado en el sacramento de la confirmación.
El Fuego: presente en los actos del Espíritu, símbolo de la energía transformadora.
La Nube y la Luz: representa la manifestación del Espíritu, como ejemplo cuando desciende nuestra bendecida santísima Madre la Virgencita María.
El Sello: presente en los sacramentos imponiendo el carácter indeleble del Espíritu.
La Mano: mediante la imposición de las manos se transmite el don del Espíritu Santo.
La Paloma: se representa en la biblia de Jesús.
Algunas funciones del Espíritu Santo son: la primera es consolador y enseñarlo.
El Espíritu Santo actúa en el mundo, trayendo convicción de pecado y poniendo el deseo de ver verdadera justicia.
Otra función del Espíritu Santo es la de guiar a los hijos de Dios en la verdad.
El Espíritu Santo también da poder para testificar sobre lo que Dios hace.
El Espíritu Santo nos regala dones como cristianos que somos.
Mateo 12:31 “ Por tanto os digo: todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres; más la blasfemia contra el Espíritu no les será perdonado”.
Que nuestro bendecido Padre DIOS bueno y misericordioso y nuestra bendecida Mamita la Virgencita María de Guadalupe con su valiosa intercesión por medio de su bendecido Hijito Cristo Jesús de Nazaret nos cuide, nos proteja y nos bendiga siempre a tod@s las personas del mundo y cada un@ de nosotr@s humildemente y de todo corazón siempre Amén Muchisimas Gracias.
Su Humilde Amigo Ernesto Pasarin muchísimas gracias.