El Faro

Gildardo García Beltrán

Cuando nos enteramos sobre accidentes mortales que ocurren en el interior de la República o en otros puntos del globo terráqueo, da la impresión de que por lo menos los porteños somos ajenos a todo ello, tras olvidarnos de que estamos conviviendo cotidianamente en un constante peligro.

Ello, porque tenemos aquí una Regasificadora, en donde se almacenan enormes cantidades de producto altamente flamable. Junto con las empresas que comercializan el gas LP. Luego, los tanques de Pemex, sus ductos que corren por todas partes, un racimo de gasolineras por todos los rumbos de la ciudad en donde también se almacena bastante hidrocarburo.

Tan solo con esto, ya tenemos bastante como para vivir preocupados, luego de que todo se encuentra en una periferia bastante reducida, porque si de algo carece nuestra ciudad, es de grandes extensiones de terreno, para que todo pueda distribuirse mejor, a mayores distancias.

Lo anterior, porque los accidentes se presentan de diferente manera y en el momento menos pensado, luego de que interviene tanto el factor humano como la calidad de los materiales utilizados como depósitos, que si no reciben un adecuado mantenimiento, llegan a corroerse por el alto grado de salinidad que aquí predomina.

Ello hace necesario que cotidianamente transiten por el núcleo urbano una buena cantidad de pipas cargadas con gas, gasolina, diesel y combustóleo, sobre las cuales no creemos que exista un adecuado control.

Asimismo, los tanques estacionarios para gas LP están por todas partes, junto con los cilindros que también son distribuidos a domicilio, o los colocan sin ninguna precaución a un “ladito” de donde expenden alimentos en la vía pública.

Todo ello en conjunto orilla a pensar que por lo que usted quiera, en el momento menos pensado, puede originarse una tragedia de fatales consecuencias.

Sobre todo, porque en Protección Civil no cuentan con el suficiente personal como para llevar a cabo periódicamente un programa de revisión, por lo que prácticamente contamos con la pura voluntad de Dios para que no suceda nada.

Sin embargo, hay que tomar cuantas medidas sean necesarias en vías de proteger en lo posible a una población que por el ajetreo cotidiano pasa por alto que puede ser protagonista de una enorme tragediay esto, cuando menos lo esperemos.

 

CASOS Y COSAS

 

En amor sólo hay dos situaciones: Persigue uno a una mujer o trata de librarse de ella. Julio Torri.

LAS CABAÑUELAS, que ya son tradicionales entrando el año, permiten lavar los árboles, las casas, mitigar el polvo en las calles y, desde luego, que haya pastura para el ganado y se nutran del vital líquido los ríos, arroyos y mantos freáticos.

Consecuentemente, en términos generales, dichas lluvias son benéficas, aunque por otro lado, generen también encharcamientos y con ello criadero de moscos, así como los ya habituales baches.

PARECE QUE FUE AYER… pero hace cuatro mil 500 millones de años que se formó la Tierra, y todavía continúa su proceso. Siendo una verdadera lástima que lejos de conservar nuestro globo terráqueo en mejores condiciones, cada vez lo vamos destruyendo más, olvidándonos de que también lo necesitan otras generaciones de seres humanos, así como la flora y fauna.

Pero lo más lamentable es que habitan también presuntos seres humanos que se han transformado en bestias sedientas de sangre, quienes sólo piensan en aniquilar a sus congéneres de la manera más cruel, siendo entonces cuando uno se pregunta: ¿En dónde está Dios, por qué permite la generación de tanto dolor?