El Hijo del Ahuizote


La gran oportunidad

Héctor Jesús Lara Chávez.-

En nuestro sistema político, cada tres años pasa por nuestras manos “la gran oportunidad”, ¿cuál es? Por los hechos, esta oportunidad de gran poder es cuando ejercemos nuestro voto. En un acto tan sencillo como lo es cruzar el logo de un partido que tiene adherido un nombre y un cargo político.

Este siete de junio marcaremos las boletas electorales a los partidos, los nombres y los cargos a: Gobernador, diputado federal, diputado local y ayuntamiento municipal, manifestando de manera secreta, libre y voluntaria nuestro voto al partido, persona y cargo que elijamos.

Como sabemos, recién inició la campaña para la gubernatura de nuestro estado, por lo que vamos a votar por un gobernador que durará seis años en el poder. Desde mi punto de vista, para emitir mi sufragio, lo primero que voy a evaluar es al partido político.

Ojo, no se trata de que “voy por el mono”, pues no votaré por un gorila o un chimpancé, para mí lo primero es el partido, porque tiene un historial, tengo que sentir si por ese partido mi salario es suficiente para vivir bien, si la comida que llega a la mesa de mi hogar es la necesaria en calidad, cantidad y nutrición.

Debo pensar también en el bien común y analizaré si los efectos de poder que le dimos a ese partido, valga la redundancia, con “el poder de nuestro voto”, lo recibimos en beneficios tan importantes para nuestra economía como el precio de la gasolina, el gas, la electricidad, los impuestos, vaya, ¡hasta los huevos!

Analizaré las alianzas, para saber si se unen con el fin de obtener más votos para combatir la corrupción con energía y se devuelva al pueblo la confianza en la administración de sus impuestos, que iniciarán por rebajarse sustancialmente sus salarios, la reducción de la burocracia de confianza, la eliminación de las plazas magisteriales comisionadas en puestos de gobierno, se investigue dónde está el dinero de la deuda, desde luego si la hay.

No voy a confiar en una alianza partidista donde haya algún partido que esté señalado como tramposo por el Instituto Nacional Electoral (INE) o que forme parte de una alianza un partido que busca su propia subsistencia por el tres por ciento electoral para seguir recibiendo dinero del pueblo.

Me fijaré si se trata de un partido que sólo “es oposición” en la contienda electoral, pero una vez pasada ésta, se une al enemigo para obtener regalías.

Después de analizar al partido, lo haré con su candidato, primero su origen, de dónde viene, ¿de una senaduría? Y de ser así, ¿en qué nos han favorecido sus votos?, ¿ya siento en mis bolsillos los buenos resultados de las reformas estructurales? Entonces, sobre todo en Manzanillo, ¿se ha notado un fuerte impacto de su trabajo burocrático en la obras del túnel?, ¿se cambió de partido? Si es así, que nos dé a saber las causas reales que lo llevaron a esa decisión para comprenderlo. ¿No es un político muy conocido? ¡Ah!, entonces me ocuparé de saber quién es y exigiré al Instituto Electoral del Estado (IEE) cumpla los principios de máxima publicidad, certeza y objetividad.

Sin embargo, lo más importante es votar, pues es la única oportunidad de poner al que queramos y quitar a las “pandillas políticas” del poder del pueblo.