El Hijo del Ahuizote


Héctor Jesús Lara Chávez.-

Corría el año 1933 existiendo aproximadamente 15 compañías explotadoras de petróleo en México, la mayoría de las empresas propietarias eran norteamericanas e inglesas, se presentaron siendo presidente de México El General Abelardo L. Rodríguez Luján, muchas reclamaciones de los habitantes de la ciudad de Tampico, Tamaulipas, de la gran contaminación que el pozo petrolero, de nombre “El Ebano”, estaba afectando al Río Pánuco, así como la gran afectación a la pesca artesanal por las actividades del pozo petrolero “Dos Bocas” a la Laguna de Tamiahua en el mismo estado.

Históricamente es sabido que Abelardo L. Rodríguez no manifestó ningún tipo de requerimiento, pues él mismo era “Capo de casinos en la ciudad fronteriza de Tijuana” y fue como dijera el fallecido ex presidente de Venezuela, Hugo Chávez, “Cachorro del imperio”. También los trabajadores de los pozos petroleros, quienes sufrían pésimas condiciones de trabajo, jornadas de más de ocho horas, salarios de hambre; mientras, los trabajadores extranjeros, sin mancharse las manos, ganaban miles de dólares. Además, los nacionales eran expulsados de su trabajo fácilmente, ya que no tenían contratos, ¡vaya, ni siquiera outsourcing! (contratos de tres meses).

Llega Lázaro Cárdenas del Río al año siguiente y el 27 de diciembre de 1935 se formó el Sindicato Unico de Trabajadores Petroleros (Sutp), iniciando las demandas contra las compañías extranjeras, en la conformación de un contrato general de trabajo. Para el 20 de julio de 1936 el Sutp llamó a huelga para demandar el cumplimiento del contrato. ¡El acabose! Las empresas petroleras en manos de extranjeros simplemente ignoraron a los sindicalistas, pues tenían sendos contratos de explotación, era una falta de respeto, además la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje como sucede en algunas ocasiones como hasta hoy, no emitía ningún fallo.

Cárdenas interviene para que las compañías firmaran el contrato, pero salieron con que no tenían dinero, por tener la mayor parte de sus capitales en riesgo, en “proyectos de exploración”, no se concretó ningún acuerdo.

El 28 de mayo de 1937 estalló la huelga, las consecuencias fueron desastrosas: 12 días no se vendió gasolina, porque los dueños dieron esa orden. Amenazaron con retirarse, con invadirnos para proteger sus inversiones, cuando la verdad era que ganaban mucho más que lo que producían las empresas norteamericanas.

Por fin, la Junta Federal de Conciliación dio su fallo a favor de los trabajadores mexicanos, pero los norteamericanos e ingleses se negaron a pagar un solo peso de aumento, amparándose ante La Suprema Corte de Justicia de la Nación, que resolvió en contra de los dueños extranjeros exigiendo pagaran cuarenta millones de pesos a los trabajadores mexicanos.

¡Pues ni así!, no iban a pagar un solo quinto. Entonces, el General Cárdenas, mediante el decreto anunciado el 18 de marzo de 1938, expropió el petróleo de manos de los buitres extranjeros. Y repito “expropió”, porque todo el pueblo de México cooperó con lo que pudo, desde marranitos hasta joyas, para pagar las empresas venidas de otras geografías ajenas a la nuestra.

Hoy sabemos que “volverán las oscuras golondrinas”, pues la gran mayoría de senadores y diputados federales abren las puertas a la inversión extranjera para mejorar la saqueada, la caja chica de presidentes de la República, la nómina del Gobierno Federal y empresa de fondos de campañas políticas, se comparte para todos los grandes capitales, quienes saben lo mucho que nos queda de “oro negro”.

¡Claro!, vamos mejorando, la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en 1937, sentenció pagaran 40 millones de pesos a los trabajadores y al negarse las petrolíferas, que hoy regresan, se tuvieron que ir. ¡Ha! Tú lo sabes, lector, “los tiempos cambian”, ahora son dos billones de pesos lo que se debe (pasivos) en Pemex.

Fatal destino, vuelve a caer en manos de la Scjn la solución del mismo problema, sólo que en esta ocasión no está cobrando a extranjeros sino a la Reforma Energética aceptada por la mayoría de senadores y diputados federales, mexicanos todos.

Espero, primero, acepte en las elecciones 2015 la consulta popular ya solicitada conforme a la ley; segundo, se acepte lo que dice nuestra Carta Magna, “El poder emana del Pueblo” y sea el pueblo el que acepte o rechace volver a entregar nuestro petróleo a los mismos que una vez fueron los dueños. Esta es mi opinión con todo respeto a los senadores y diputados federales hoy “vendedores de petróleo”.

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