El Hijo del Ahuizote


Mercadotecnia política

Héctor Jesús Lara Chávez.-

Mercadotecnia, en el común de nuestro lenguaje, es simplemente “técnicas de mercado” o “formas de vender”, ya técnicamente se define en síntesis como “el conjunto de principios y prácticas que buscan el aumento del comercio, especialmente de la demanda”.

Luego entonces, “mercadotecnia política” son simplemente un conjunto de acciones prácticas que buscan vender a los candidatos y a sus partidos políticos, atendiendo la demanda del voto ciudadano.

Pues bien, ya se publicó el 10 de febrero del presente año la reforma política y en estos momentos se terminan de aprobar en el Congreso de la Unión (cámara de senadores y diputados federales), las leyes secundarias, las cuales es conveniente que lo adviertan los ciudadanos que están dispuestos a no dejar que nos sigan “viendo la cara”, éstas son: La Ley General que regula a los Partidos Políticos Nacionales y Locales; La Ley General que regule los procedimientos electorales; La Ley General en Materia de Delitos Electorales, y La Ley Reglamentaria del Artículo 134.

Debemos prepararnos, ahora es más fácil, tenemos muchos recursos tecnológicos, para organizarnos como “demanda” de los partidos políticos, “la clientela” que buscan los aspirantes a puestos políticos por medio de elecciones. Debemos primero luchar contra nuestro propio conformismo, “siempre ganan los mismos”, “los políticos son corruptos”, “para qué voto, todo seguirá igual”, y nos dan de garrotazos aquellos a los que rechazamos sólo con palabras.

No, mi estimado lector, “el garrote” lo tenemos nosotros y se llama voto, podemos “garrotear” a aquellos partidos con sus candidatos emitiendo nuestro sufragio en contra.

Puedo asegurar que ahora viene “la de nosotros”, pues han cambiado las reglas del juego político, dada la “mercadotecnia política” a la que están acostumbrados algunos partidos, como las regalías (láminas de asbesto o cartón, despensas, mandiles, libretas, rifas para refrigeradores, estufas de gas, etc., etc.) actualmente el aspirante o cuando ya sea candidato por su partido, si repite este tipo de artimañas, se convertirá en un delincuente electoral y con derecho “a bote”.

Sí, mi estimado, podrías estar pensando, “vi cosas peores en todo el estado en la pasadas elecciones”, sólo que actualmente ya no es una “irregularidad”, ¡es delito tipificado! Así como la propaganda que sobrepase los gastos de campaña, miles y miles de cartelones espectaculares, grandes y pequeños, claro que esto también lo vimos en las elecciones del 2012, sólo que ahora los candidatos con sus partidos que “repitan” esta estratagema, ya no serán multas, sino ¡les anularán sus elecciones! Convirtiéndose candidato y partido en ¡delincuentes del crimen electoral organizado!

Pero tenemos que prepararnos, organizarnos, así como exigir a las autoridades electorales que inviertan el presupuesto que les otorgaran para que nos enseñen las nuevas reglas, porque repito: Ahora sí se puede reventar a cualquier partido con todo y sus candidatos, con la facilidad de sólo demandar, acusar y señalar ante la autoridad los delitos antes cometidos con impunidad y ahora altamente perseguidos, pero, repito, en vez de malgastar nuestras palabras al viento, ahora acusemos ante la autoridad respectiva los que se convertirán en “malandros de la política”.

Estamos observando que ya algunos aspirantes a la gubernatura se andan vendiendo a través de grandes carteles y revistas, respetuosamente les hago saber (por si no lo sabían) lo que dice el párrafo VIII del Art. 134 Const. “(Sic) La propaganda, bajo cualquier modalidad de comunicación social, que difundan como tales los poderes públicos, los órganos autónomos, las dependencias y entidades de la administración pública y cualquier otro ente de los tres órdenes de gobierno, deberá tener carácter institucional y fines informativos, educativos o de orientación social. En ningún caso esta propaganda incluirá nombres, imágenes, voces o símbolos que impliquen promoción personalizada de cualquier servidor público (sic)”.

Bajo mi muy particular criterio, ya se están promocionando personalmente los personajes que estamos observando, todos son servidores públicos y no “tienen carácter institucional y fines informativos, educativos o de orientación social”, sus autopropagandas, a mi juicio, son violatorias a nuestra Carta Magna y esto apenas va iniciando, ya se los recordaremos en su momento.

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