El partido de Dios


Hace apenas un mes que el estado terrorista de Israel, recurriendo a su nefasta figura de ‘asesinatos selectivos’, eliminó a Sayyed Hasan Nasralah Secretario General del Hezbollah libanés (Hizb Allah al-Lubnani, es decir, Partido de Dios), a raíz de su muerte dicha organización así como militantes y simpatizantes de la causa antisionista lo han llamado el mártir héroe, epítetos semejantes que también le fueron atribuidos al palestino ícono de la resistencia Yahya Sinwar líder de Hamás recientemente eliminado por el ejército de ocupación israelí; pues bien, el martes pasado en un comunicado que dio a conocer el Consejo del Hezbollah señaló que Naim Qassem ha sido nombrado como su nuevo Secretario General, y prometió “trabajar juntos para apegarnos a los principios de Hezbollah, lograr los objetivos de su camino y mantener en alto el estandarte de la resistencia hasta la victoria”.

El manipuleo de la información que tendenciosamente difunden los medios de comunicación han hecho creer a la opinión pública que el Hezbollah no pasa de ser una poderosa organización islámica terrorista en virtud de varios atentados que perpetró en diferentes partes del mundo, tales como Líbano, Israel, Siria, Bulgaria, India, Chipre y Argentina, entre otras, y que con la ayuda mediática pro sionista, causaron fuerte impacto en el imaginario colectivo, atizando la percepción negativa de la organización el número de víctimas que causaron los ataques, por ejemplo, respecto a los atentados en Argentina, los periodistas Martín de Pozuelo, Jordi Bordas y Eduard Yitzhak coautores de su libro ‘Objetivo: Califato Universal, claves para comprender el yihadismo’, en tono sensacionalista en el capítulo 4 titulado ‘el top del terror’ escribieron lo siguiente: “En este último país hizo estallar un coche bomba contra la Asociación Mutual Israelita Argentina de Buenos Aires. Fue el 18 de julio de 1994 y se trató de un ataque terrorista que se saldó con 85 personas muertas y 300 heridas. Dos años antes, el 17 de marzo de 1992, Hizbulah ya había atacado la embajada de Israel en Buenos Aires, matando a 29 personas y dejando 242 heridos”. Pero lo que pasan por alto, o disimulan estos autores es que el surgimiento del grupo insurgente Hezbollah fue una respuesta contundente para frenar las recurrentes invasiones israelitas al territorio libanés, la primera de ellas fue el 14 de marzo de 1978. Estos atentados fueron utilizados por la paranoica conspiración sionista que al sacar provecho de la histérica victimización judía, pretendió aguijonear la política exterior norteamericana para que procediera militarmente contra el único estado islámico de Oriente que puede vapulear, como ya la demostró, al engendro judeo-sionista llamado Israel, en este sentido comenta Nikki R. Keddie en su obra ‘El Irán moderno’: “algunos israelíes se sirvieron de esos informes, y de otros más inconcretos sobre actividades más recientes, para presionar a Estados Unidos a que declarase la guerra a Irán después de Irak”.

Para entender qué es el Hezbollah y cuáles son los principios que sustentan su   praxis e ideología es necesario tener en cuenta tres factores fundamentales. El primero de ellos es que la organización se empezó a fraguar desde 1982 echando sus cimientos en  el arraigo que tuvo dentro de la comunidad chiíta libanesa, cobijada especialmente por las siguientes facciones: grupo islámico Amal liderado por Hussein Musawi, agrupación a la que inicialmente perteneció el ahora mártir convertido en leyenda  Hasan Nasralah, por aquellos días estudiante de teología; el grupo de Ulemas representado por Abbas Musawi, y finalmente, el grupo islámico Ad-Dawa encabezado por Subhi Tufeili  enfocado más en la formación castrense. En la perspectiva de Hasan Nasralah ninguno de los tres grupos por separado tendría la capacidad para enfrentar directamente al ejército de ocupación israelí, así que el 16 de febrero de 1985 decidieron fusionarse nombrando un consejo (majlis) integrado por 3 representantes de cada organización y procedieron a redactar el llamado ‘manifiesto de los nueve’ que ha sido considerado como el embrión de la plataforma ideológica del Hezbollah. Su base ideológica descansa en tres postulados irrenunciables. El primero tiene que ver con la confesionalidad del Partido de Dios: “El islam representa un programa adecuado, completo y global para garantizar una vida mejor. Sus fundamentos intelectuales, religiosos, ideológicos y prácticos sostienen los propósitos de la organización”. En el segundo exponen su origen y razón de ser que no son otros más que: “la resistencia contra la ocupación israelí, que amenaza tanto el presente como el futuro, es prioritaria dados sus efectos en el Líbano y la región. Por ello, es necesaria una estructura de Yihad”. El tercero establece que la dirección ideológica del Hezbollah está orientada en la línea chiíta del islam al reconocer que: “El liderazgo legítimo pertenece al Wali al-Faqih teólogo jurista, considerado sucesor del Profeta y los imanes”.

Otro factor importante que repercutió en la integración del Hezbollah fue la resonancia del triunfo de la revolución islámica iraní (1979), recordemos que en Iraq, en la ciudad de Nayaf coincidieron el Ayatolá Jomeini y  Mohamed  Hussein Fadlalá quien sería el futuro jefe espiritual del Hezbollah, en dicho centro se formaron las bases militantes de la ‘inteligencia’ del Partido de Dios libanés, y en aquel año llegaron a la región de Bekaa cientos de ‘Guardianes de la Revolución Islámica’ para adiestrar y desarrollar su brazo armado. El tercer factor que es determinante en el auge y fortalecimiento del Hezbollah está relacionado con el expansionismo sionista y los actos hostiles hacia la población civil libanesa que fue víctima de todo tipo de vejaciones, arrestos  y represalias por parte de las hordas sionistas. La ocupación sionista se prolongó desde 1982 hasta 1985, la resistencia de las facciones aunada a la del Hezbollah lograron la retirada del ejército israelí, excepto del sur del Líbano donde permaneció hasta el año 2000, pero las constantes ofensivas de Hezbollah obligaron a que Ehud Barak retirara las tropas sionistas del sur del Líbano, acontecimiento que fue percibido como un triunfo de Hezbollah sobre el ejército de ocupación israelí.

Javier Martín, en su obra titulada ‘Hizbulah, el brazo armado de Dios’, menciona que: “Atrás quedaban más de dos décadas de ocupación, miles de millones de shekels malbaratados en armamento y más de un millar de soldados israelíes muertos. Una derrota dolorosa (…) pues no había sido obra de los países árabes enemigos, sino de un ‘puñado’ de entregados combatientes islámicos a los que el Gobierno de su país siempre había tildado de ‘fanáticos’ o ‘terroristas’: los guerrilleros del grupo chií libanés Hizbulah, el Partido de Dios”. El impacto de la derrota israelí resonó en las diferentes facciones de la resistencia palestina, no sólo en el ámbito ideológico como puede interpretarse cuando traemos el pensamiento del actual líder de Hezbollah, Naim Qassem, quien al dirigirse a los palestinos les advierte: “existe una poderosa fuerza que no puede ser asediada, confrontada o neutralizada: es el poder del martirio. Los israelíes amenazan con la muerte a aquellos que temen a la muerte, pero es incapaz de hacer frente a aquellos que están preparados para morir. Sólo la resistencia mantiene viva la causa palestina y desenmascara a Israel”.

Para aquellos que piensan que el Hezbollah es una cabeza de playa iraní en territorio libanés, es conveniente aclararles que si bien existen similitudes generales en cuanto a su filiación ideológica y dirección religiosa, también es cierto que desde el punto de vista social hay una diferencia particular que ha sido subrayada por Naim Qassem: “Hezbollah es una experiencia única, con sus características y singularidades. Comparte con Irán el título de movimiento islámico, pero se diferencia por las necesidades de cada país”. Referente al nombramiento del nuevo líder del Hezbollah, el comandante en jefe de del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica, el general Hosein Salami destacó que “el pensamiento, la ideología y la doctrina que han recibido vida y bendición de la sangre pura y sagrada de los mártires valiosos no desaparecerán con el martirio de los líderes y comandantes históricos de la Resistencia, formado en la es cuela del Islam”

Un discurso adquiere vigencia cuando al ser contrastado con la realidad mantiene la evidencia y veracidad de sus términos, así lo podemos contrastar hoy en día con la espeluznante situación que afecta a Palestina y el Líbano, las palabras del Ayatolá Jomeini vuelven a resonar en el oriente y en el occidente: “Washington es la causa de todas nuestras calamidades, y el padre de todas las maldades. Lucharemos contra el vicio para erradicarlo. Las raíces más profundas de ese vicio provienen de los Estados Unidos”, filosofía de la resistencia que el 30 de octubre fue nuevamente expresada por Naim Qassem al dirigirse a la embajadora norteamericana en el Líbano: “no verás tú, ni los que están contigo, una derrota de la resistencia, ni siquiera en sus sueños”.