Emiten recomendaciones por nuevo flujos de lava del volcán


Tras detectar el pasado viernes un incremento en la cantidad de derrumbes en la cima del Volcán de Fuego, la mañana de ayer, Carlos Navarro Ochoa, del Centro Universitario de Estudios e Investigaciones Vulcanológicas (CUEIV) de la Universidad de Colima, realizó un sobrevuelo en el helicóptero del Estado y detectó dos flujos de lava en forma de lengua, uno por la parte norte (visible desde el Nevado) y otro en la orilla suroeste del cráter.

Hace un mes, recordó el investigador, que el domo estaba a punto de desbordarse del cráter del volcán de Fuego y ahora los flujos avanzan a una velocidad, si bien lenta, notable a simple vista de un día para otro. Ambos flujos son alimentados por el domo de lava, cuyo tamaño aproximado es de dos millones de metros cúbicos de material.

Carlos Navarro explicó en entrevista, que debido a la pendiente de más de 40 grados y a la viscosidad del magma, este flujo se atora al bajar, lo que provoca que su parte frontal se rompa de manera continua y haya derrames frecuentes, tanto al frente como a los lados.

Raúl Arámbula Mendoza, investigador del CUEIV, comentó en entrevista que éste es un comportamiento característico de nuestro volcán en los últimos años. Lo que se espera, entonces, es que se siga desbordando y no haya explosiones. “De hecho –dijo–, las explosiones disminuyeron desde el viernes. Ahora tenemos básicamente un estado de actividad efusivo; está creciendo el domo de lava y desbordándose por dos flujos, al norte y suroeste, y así puede estarse varios meses”.

La actividad explosiva, añadió, “ocurre a veces y es de baja intensidad, porque como está saliendo la lava, al final no se acumula el gas y hay que recordar que, para que haya explosiones, el gas se debe de acumular, entramparse, y ahora se está liberando de forma pacífica”.

Hay, comentó Carlos Navarro, “alternancia de domos, que se derrumban y luego vuelven a formarse, y expulsión de vapor de agua y gases como el bióxido de azufre, bióxido de carbono o el ácido clorhídrico”. La lava del volcán, explicó, no fluye como en otros volcanes por su composición química, que es más viscosa.

Las recomendaciones que dieron ambos científicos es no acercarse en un radio de cinco, seis kilómetros del cráter, porque con las lluvias pueden formarse lahares o derrumbes que viajan a velocidades de 30 y hasta 40 kilómetros por hora. También pidieron no acercarse mucho a las barrancas cercanas al volcán.

Por lo pronto, adelantaron, solicitarán la realización más frecuente de vuelos para ver cómo siguen avanzando estos dos flujos de lava.