Proyecto: Protegiendo a la Abeja
La abeja no es únicamente un insecto. Es un pilar silencioso de la vida.
Desde una mirada científica, ecológica y social, la abeja representa uno de los eslabones más delicados y determinantes para la supervivencia de la humanidad.
Su función principal —la polinización— sostiene ecosistemas completos, garantiza la producción de alimentos y preserva la biodiversidad que equilibra nuestros territorios.
Se estima que alrededor del 70 al 75% de los cultivos destinados al consumo humano dependen, en alguna medida, de los polinizadores, y de ese porcentaje, la abeja es responsable de más del 60% de la polinización efectiva.
Frutas, verduras, semillas, frutos secos y forrajes que llegan diariamente a la mesa de las familias colimenses existen gracias a este trabajo natural, constante e invisible.
En el mundo se reconocen más de 20 mil especies de abejas.
México es uno de los países con mayor diversidad, y Colima, por su ubicación, clima y riqueza floral, alberga decenas de especies nativas, además de la abeja melífera, base de la apicultura productiva.
Esta actividad, en nuestra entidad, daba sustento directo e indirecto a muchas familias en nuestro estado, particularmente en zonas rurales, donde la apicultura no solo es una fuente de ingreso, sino una tradición, un conocimiento heredado y una forma de convivencia con la naturaleza.
Sin embargo, actualmente muy pocas de las familias se dedican a esta actividad, dadas las condiciones precarias de poder seguir manteniendo sus colmenas y como consecuencia, se ha afectado la economía familiar.
La producción de miel en Colima —si bien no es de las más altas a nivel nacional— tiene un valor estratégico por su calidad, diversidad floral y potencial de crecimiento.
A ella se suman otros productos esenciales: polen, jalea real, propóleo y cera, todos con alto valor nutricional, medicinal y económico.
Consumir estos productos locales no es solo un acto de mercado; es un acto de responsabilidad social.
Sin embargo, la abeja enfrenta riesgos inminentes: el uso indiscriminado de agroquímicos altamente tóxicos, la fumigación aérea y con drones, la pérdida de hábitat, la deforestación y la falta de regulación efectiva.
Estos factores han provocado mortandades masivas de colmenas y una disminución alarmante de polinizadores. El problema no es simple: afecta directamente a la economía rural, a la seguridad alimentaria y al equilibrio ambiental.
Frente a este escenario, la sociedad colimense debe levantar la voz con un proyecto claro: proteger a la abeja y a los polinizadores.
No desde la confrontación, sino desde la conciencia colectiva.
Protegerla implica acciones concretas:
– Fomentar jardines y espacios con plantas nativas.
– Reducir y denunciar el uso de agroquímicos nocivos.
– Consumir miel y productos apícolas locales.
– Apoyar a los apicultores como guardianes del territorio.
– Educar desde la familia, las colonias y las escuelas sobre la importancia de la polinización.
Al mismo tiempo, como sociedad pedimos con respeto y firmeza:
– Un censo real y actualizado de apicultores, colmenas y producción.
– Identificación de asociaciones civiles y cadenas de comercialización.
– Crear un sistema legal completo y específico que proteja a la abeja y a la apicultura.
– Instituciones sensibilizadas, capacitadas y coordinadas para defender a los polinizadores.
– Suspensión inmediata de prácticas que representen riesgos comprobados.
– Creación de ecosistemas productivos seguros que fortalezcan esta industria.
Colima puede y debe colocarse a la vanguardia nacional en la protección de los polinizadores.
Por ello, este llamado se dirige a los legisladores locales y federales, a los ayuntamientos y al Ejecutivo estatal, para que asuman con sensibilidad y visión de futuro la responsabilidad de garantizar la subsistencia de la abeja y de quienes viven de ella.
Este proyecto nace de la sociedad y para la sociedad.
Invitamos a todas y todos quienes deseen conocer qué representa la abeja para la humanidad y para Colima, a informarse, a protegerla y a sumarse.
La defensa de la abeja es, en realidad, la defensa de la vida.
abogandoangel84@gmail.com
