En la Mir


René Montes de Oca.-

LAS ELECCIONES MAS

REÑIDAS DE LA HISTORIA

Dígase lo que se diga, especúlese lo que se especule y asegúrese lo que se asegure, nadie es dueño de la verdad absoluta. Pero un fenómeno importante se está dando en el ambiente del proceso electoral que concluye, mismo que nos hace percibir las elecciones más reñidas de los últimos tiempos.

Los analistas que no basamos nuestros pronósticos en las encuestas, menos en el discurso de las altas figuras de la política nacional que desfilaron en el curso de los trabajos electorales, porque no se apegan a la verdad, no aportan gran cosa, desorientan; ahora le estamos apostando a lo que vemos. Aquí, el panorama es escabroso, las cosas no se palpan nada fáciles para ninguno de los dos partidos influyentes.

Quienes se apegan a la opinión mediática se hacen bolas y los que creen en el discurso de campaña se pierden en el error de las falsedades. La verdad es que ahora la corriente electoral se ha movido de una manera diferente, ya no es el protagonismo triunfalista el que influirá en la preferencia electoral, vemos con alegría que ahora la discreción, el trabajo y los hechos darán los mejores resultados.

Muchas serán las sorpresas en la elección del domingo, habrá cartas bajo la mesa, las cosas no están como se pintan. Se registrarán situaciones escabrosas, reina la preocupación en las trincheras que menos creemos, se está viviendo en la duda y la inseguridad de resultados, existe una psicosis sobre lo que puede arrojar el escrutinio del domingo.

Tanto “Nacho” como Jorge Luis ya cantan la victoria, pero ninguno tiene la seguridad plena de obtenerla; la situación está pareja y hay que reconocerlo, los candidatos trabajaron bien, cuidaron todos sus flancos y cubrieron con mucha acción sus zonas vulnerables.

Aunque en ocasiones resulta difícil, en un tiempo breve de campaña, deshacer compromisos que se han contraído desde hace tiempo, romper trabajos electorales bien instrumentados y proyectados al triunfo. Tal es el caso de Manzanillo, en donde la multitud que participó en el aplastante cierre de campaña de Gabriela Benavides Cobos habla por sí sola de que esa región, tal y como lo dijimos en columnas anteriores, “está pintada de azul”.

“Nacho”, atento a los comentarios, dedicó mucha acción a la región portuaria, congregó a las cúpulas tricolores en la bella Esmeralda del Pacífico, instrumentó infinidad de reuniones de café para acercar grupos resentidos, alimentó el espíritu del alicaído comité municipal del PRI y claro está, que también utilizó la dinámica naborista, que en realidad lució cierta opacidad.

Pero en verdad, todos los candidatos y candidatas estuvieron sumamente activos, se cuidaron muy bien, se prestaron al diálogo en corto con la ciudadanía, participaron en entrevistas por medios impresos y electrónicos, nadie se dio el lujo de haraganear, ya que a ninguno se le dio en charola de plata un triunfo garantizado. Ahora sí, los ganadores obtendrán la victoria sin arrastrar críticas.

Kike Rojas Orozco, por ejemplo, luce sereno y confiado, asegura que sus propuestas y una campaña de altura lo colocan en las preferencias del electorado; dice el candidato del PRI-Pvem-Panal a la diputación federal del Distrito I, que se siente muy contento con la respuesta de la gente, en cada barrio y en cada colonia de los seis municipios que ha recorrido, en donde le abrieron las puertas de sus hogares y le permitió mostrar su oferta política. Dice el villalvarense que el trabajo que ha realizado en sus cargos políticos anteriores, le sirvió de aval para la aceptación de la ciudadanía de su distrito, que lo conoce por su trayectoria política limpia y dinámica; además, sus propuestas son serias y realistas, apoyadas en asesoría de expertos en la materia, lo que les da viabilidad; no promete lo que no se puede cumplir y eso habla muy bien de su intención de trabajo.

Kike, que es un cuadro de origen juvenil valioso del PRI, ahora va en alianza con el Verde y Panal, lo que consolida aún más su candidatura. Hombre responsable, se hizo cargo de su hogar desde en la pubertad, viene de la cultura del esfuerzo, ama el deporte, es un muchacho de barriada, carismático y político bien calificado: Tiene confianza en el triunfo, está acostumbrado a los retos, la vida se los ha dado en abundancia y siempre ha salido avante.

Así las cosas, por doquier las opiniones se dividen, ningún actor tiene toda la aceptación plena; algunos hablan bien de su figura, pero otros la critican. Este es el juego de la democracia, ponerse a la consideración del pueblo es duro, hay que obrar con madurez, aceptar las críticas y no envanecerse con los halagos.

Llegar con apuros es mejor que hacerlo con aclamación. La dificultad del triunfo obliga al político a redoblar trabajo, la victoria holgada puede coadyuvar a la deformación del personaje que corre el riesgo de caer en la vanidad y la soberbia.

Estamos viviendo, pues, la democracia en todo su apogeo. Los colimenses tenemos lo que tanto deseábamos; Que los actores trabajaran para llegar a los cargos, que los partidos utilizaran a sus mejores elementos a los más competitivos en una justa cerrada, que los estrategas se quemen el seso, que los convenencieros duden a donde irán con su actitud servil, que se pierda ganando, que la victoria sea un compromiso, no una canonjía, que los protagonistas eleven su cultura y maduren.