En la Mira


Colecta anual de la Cruz Roja

René Montes de Oca.-

Se dice que las grandes crisis motivan a una reacción saludable para la humanidad, de ahí que exista la creencia de que después de la tempestad viene la calma.

De que un ciclo de altas y bajas rige los destinos universales, hay mucho de verdad, de ahí que coloquialmente se diga que “Dios aprieta pero no ahorca”. Por ello, en medio de un desgastado tejido social, cuando la moral ciudadana se encuentra en un nivel muy bajo, seriamente vapuleada por los vicios de una convivencia egoísta, carente de principios y valores, surge vigorosa la esperanza humanitaria de fortalecer una noble institución, tan piadosa como benemérita, tan necesaria como altruista.

La Cruz Roja inició su colecta anual y con ella, alimenta nuevos propósitos, aspira a mejores objetivos y le apuesta a prestar un auxilio oportuno y de mejor calidad a quienes lo necesiten con premura.

En medio de la situación de violencia e inseguridad en que lamentablemente estamos viviendo, es el llamado de la sirena socorrista el que nos convoca ahora a la solidaridad, una respuesta positiva nos ofrecería un aliciente, hablaría muy bien de que aún en situaciones nada amables, tenemos el corazón bien puesto y los sentimientos de auxilio al semejante en situación de emergencia, pueden ser capaces de unir una comunidad tan lastimada, dividida y escéptica.

Si en situaciones difíciles surgieron tanto la Cruz Roja como la Luna Roja, no existe una razón que nos impida, ahora que sufrimos un serio desgaste social, revitalizar este organismo ejemplar, que solamente pide que le ayudemos a ayudar.

Es que no se puede hablar de la Cruz Roja sin rememorar a su precursor, Henry Dunant, en Ginebra, Suiza, allá por 1828. Este gran personaje, quien por su labor humanitaria tan importante obtuviera el Primer Premio Nobel de la Paz.

La corriente del voluntariado de la Cruz Roja no desmaya y aún en las condiciones más adversas sigue con su eficiente labor socorrista. Mantener en buenas condiciones una institución tan benéfica nos eleva a un alto rango de civilidad, ya que el humanitarismo es, sin duda, el gesto más noble del corazón humano.

Si bien la descomposición, en algunos casos ha llegado hasta este tipo de organismos altruistas, no debemos perder la fe y la esperanza. Si se han cometido algunos errores que han llamado la atención de los medios, consideremos que es de humanos equivocarse y se debe ponderar la buena intención de la benemérita, al corregir su actitud de inmediato.

Por ahora sólo destaquemos todo lo bueno que a diario se hace en la institución, misma que, por cierto, requiere una mayor comprensión, más apoyo y estímulo a sus voluntariados anónimos, que sirven por el simple deseo de hacerlo, que apoyan porque esa es su vocación.

 

GENTE PEQUEÑA AL PAN

 

Llama la atención la renuncia de José Manuel Moreno al PRI, en donde sin gran trayectoria partidista ocupaba un cargo del Comité Directivo Estatal (CDE).

Este personaje cobró fama por su parentesco cercano con el gobernador Mario Anguiano, quien siempre le mostró cariño fraternal y apoyo; ahora, como lo hizo antes Oscar Zurroza, se marcha, es atraído por el imán panista, en donde ocupará un espacio relativamente importante, una oportunidad, que según dice el pequeño profesionista, se le negó siempre en el tricolor.

Por lo pronto, Jorge Luis Preciado se adorna al destacar que “el PAN es un partido incluyente”. Debe ser doloroso para el mandatario colimense, al final de la jornada, perder a dos elementos que tanto apreció y ayudó.