En la Mira


René Montes de Oca.-

LA CARA AMABLE

DE LA OPOSICION

Los colimenses esperamos que durante el presente proceso electoral la oposición muestre su cara amable. Esta acción la fortalecería y coadyuvaría a la demanda social de respeto a los buenos principios y moral cívica, que vendrían a reivindicar una práctica política que desde mucho tiempo atrás ha demeritando el ejercicio democrático, conduciéndolo al desorden, la agresión, la denuncia y la perversidad, apartándolo de su propósito primordial de combatir con nuevas propuestas y alternativas de solución, los errores del pasado.

En medio de una gran depresión social, es el electorado el que demanda mesura en la campaña, finura en el comportamiento de los contendientes a cargos de elección popular; una actitud diferente de los protagonistas en una contienda que aspira a mayor calidad, fundamentándose en los buenos principios, el orden y el respeto.

Por ello, vemos con buenos ojos que algunos actores le estén apostando a la propuesta seria, a la convocatoria al trabajo de equipo, a compartir responsabilidades con la ciudadanía.

Es tiempo de salir de la fantasía cruel, de erradicar la fábula de ensueño que nos ha conducido al precipicio. Ahora, es el momento de ofrecer proyectos visionarios, trabajo realista, esfuerzo compartido, aspiración, respuesta honesta, verdadera entrega a la solución de la problemática más apremiante del pueblo.

Es que el hartazgo imperante ya no admite más de lo mismo. La ciudadanía reprueba que los actores saquen a relucir en estos momentos de elección, acciones nefastas, para las cuales mostraron tolerancia inexplicable en su momento y máxime cuando se encontraban en lugares estratégicos, para exhibir lo que ahora muestran con más perversidad que esperanzas de solución.

Hablar de corrupción, de enriquecimiento ilícito, de impunidad, no fortalece a candidato alguno, por el contrario, le afecta más, por la urdimbre con que se genera, por tendenciosa y nefasta, por cobarde y ruin. Es que en nuestro sistema, de lo bueno o malo que se haga, todas las cúpulas tienen culpa, todas las corrientes están involucradas. Y aquí sí opera aquello de que “tanto peca el que mata la vaca, como el que le agarra la pata”.

Definitivamente, la cultura política de los colimenses, demanda respeto y seriedad. No operan las estrategias sucias que buscan el desprestigio mutuo de los actores, tampoco construyen quienes andando en la danza por tanto tiempo, no han sido capaces de hacer nada por enderezar entuertos y ahora en campaña, tan sólo exhiben su cobardía cívica, su falta de arrestos, su actitud convenenciera y oportunista.

Tenemos ahora una amplia gama de opciones al gobierno de Colima y sin duda, votaremos por la mejor. Hay candidatos muy conocidos de partidos fuertes, también gente joven y además el cartel se adorna con una mujer de izquierda, si es que aún podemos ubicar ideológicamente a los actores que cambian de partido de manera poco edificante y sin reparar para nada en sus principios y valores.

Las campañas tienen cada una su estilo propio, van desde el folklor y el protagonismo desmedido, hasta la austeridad y la modestia. Vemos a personas bien preparadas y maduras, aunque el hecho de distinguirse en las aulas no ha sido garantía de seriedad en la práctica política, ya que muchas “lumbreras” desbarran con frecuencia y sus dieces en la escuela, solamente han servido para alimentar un ego, inclinado a la codicia, a la petulancia y antipatía.

Esperamos pues que la oposición no caiga en el error de exhibir su impotencia y desorganización, utilizando perversidades, cayendo en prácticas sucias, porque los colimenses le apostamos a un completo aseo electoral, todos queremos un Colima nuevo y este proyecto está ahora cifrando sus esperanzas en un proceso electoral ejemplar, que no sea empañado por prácticas sucias que a nadie benefician.