En la Mira


René Montes de Oca.-

INDIRA, UNA PRACTICA POLITICA DIFERENTE

En medio del ambiente de relumbrón, protagonismo y demagogia que reina en el proceso electoral de nuestro estado, en donde con seguridad muy pronto se denunciarán mutuamente los partidos políticos de haber rebasado topes financieros en aras del exagerado derroche en eventos, majestuosos espectaculares, finas lonas y propaganda de primera, impacta la figura de Indira Vizcaíno Silva, quien estableciendo un nuevo modelo de administración municipal en Cuauhtémoc, sorprendió por su criterio honesto, gobernando con sentido común, sencillez y valores morales; ahora, en una campaña colmada de austera civilidad, le apuesta al triunfo contendiendo por la diputación federal en el Distrito I.
Consciente del serio resquebrajamiento de su partido, enterada de su desventaja promocional, lastimada por los golpes perversos de los que ha sido víctima por parte de sus adversarios y el fuego amigo de una cumbre perredista con intereses encontrados, la fina dama de Buenavista irradia optimismo, le apuesta a una nueva práctica política, su propuesta se fundamenta en hechos y condena la promesa vana.
Llega con sensibilidad a la gente, porque habla de su trabajo realizado, de obras gestionadas, de manejos financieros sanos. Su vigor electoral radica en un pasado honesto, un presente laborioso y un futuro con valores morales; no se limita a ofrecer obra material con calidad, también le apuesta a la solidaridad civil, al código de ética ciudadana, al respeto institucional, a la higiene gubernamental, al manejo correcto de los presupuestos y a desterrar la nefasta costumbre del endeudamiento que habla muy mal de la gestión gubernamental y las limitaciones de políticos sin imaginación ni decencia.
Indira responde al hartazgo popular, no enloda en su discurso, porque no tiene fango en el pasado, discrepa pero no agrede, señala pero no ofende, aspira con mesura, respeta la confrontación y con ejemplos de trabajo, exhibe mucha superioridad en calidad administrativa, sabe responder a la gente, respeta el ambiente democrático de una campaña y lo menos que desea es que ésta se convierta en un campo de sucia batalla, de acusaciones nefastas, de acciones perversas.
Inicia su campaña con muchas limitaciones económicas, vemos aquí y muy lejos, más allá, una que otra lona promocional, propaganda escasa y muy austera, pero en toda la entidad una luz resplandece y es una nueva figura de la política colimense, una mujer que con trabajo discreto y ordenado llega a un pueblo con especial impacto, su estilo de hacer política actúa como un bálsamo reconfortante, que alivia muchas heridas que han dejado las prácticas viciadas de actores carentes de moral y decencia, algunos que todavía tienen la desfachatez de seguir participando en política, en donde causan daño, cansan al pueblo y acaban con la credibilidad ciudadana.
Entre algunos fenómenos que se están dando, sobresale la fuerza con la que Indira va en la contienda, basta con que la gente escuche su mensaje para que de inmediato le ofrezca su voto.
Esta joven política no hace otra cosa que hablar con la verdad llana, no usa la farsa ni promete paraísos; tampoco habla de cambios asombrosos, simple y sencillamente aquellos que la buena voluntad y la honestidad lo permitan.
Pero precisamente eso es lo que la ciudadanía desea, el actuar honesto de los políticos, que pongan buena fe para hacer lo humanamente posible, acciones coherentes y responsables. Se aspira a gobiernos con mayor fuerza moral.
La campaña de Indira puede arrojar resultados asombrosos, se palpa un clima muy grande de aceptación entre la ciudadanía y asómbrese, porque en Villa de Alvarez se inclina mucho la balanza a su favor, ahí sus opositores se están autoderrotando, el malestar por endeudamiento y obras superfluas alimenta las esperanzas de la política de Cuauhtémoc, es posible que las colonias abandonadas y las zonas urbanas olvidadas de la conurbada ciudad, cobren factura en las próximas elecciones.