En la Mira


René Montes de Oca.-

URGE FORTALECER EL

ESTADO MEXICANO

 

El Estado mexicano, como institución suprema del país, lamentablemente sufre intentos de vulnerabilidad. Son muchas y variadas las corrientes que pretenden por todos los medios permear su fortaleza. Se busca confundir el derecho de los mexicanos a gozar de las libertades que ofrece un laicismo respetuoso, columna vertebral de la solidez y el equilibrio gubernamental, ajeno a tendencias fanáticas conflictivas y a la desestabilidad social.

La doctrina Juarista vino a consolidar el Estado de Derecho en que vivimos, estableció la obligatoriedad de una cultura educativa libre de ataduras conservadoras, consolidando la tarea política, concibiéndola libre de influencias dogmáticas oscuras y cánones extravagantes, ajenos a la convivencia armónica de una sociedad iluminada en la ciencia y el desarrollo armónico.

Nuestro sistema político ha mantenido hasta la fecha los principios fundamentales que nos conducen a la solidaridad social, fundamentada en buenos principios ideológicos y en la noble acción de no permitir que nuestra cultura sea permeada por ideas extrañas, tendencias confusas y acciones poco claras que desgastan nuestras fortalezas, utilizando la desorientación masiva.

Por ello, el Estado, en su estructura, tiene instancias gubernamentales encargadas exclusivamente de vigilar a quienes haciendo mal uso del derecho que se les ofrece para difundir sus programas, tratan de permear en las acciones que exclusivamente corresponden a las autoridades civiles debidamente constituidas.

Hacemos referencia a lo anterior porque en los últimos acontecimientos cívicos debidamente reglamentados por el Estado mexicano se han dado brotes de una tendencia participativa de personas u organismos que de acuerdo a nuestra normatividad, deben permanecer independientes a toda acción que exclusivamente corresponde a los civiles que no tengan compromisos de índole religioso o de cualquier otro tipo atípico a la constitucionalidad nacional.

Ahora que celebramos un proceso electoral, una candidata tuvo que llamar la atención a la Diócesis colimense para que se abstuviera de verter opiniones sobre una contienda política, en la que no deberían tener injerencia por su condición social.

Pero de todas formas, muy sutilmente, la Mitra autorizó a sus prelados la difusión profusa de propaganda de tipo político, aunque sea para invitar a la ciudadanía a emitir un voto razonado y responsable en las elecciones de mañana. La iglesia no puede contener el cosquilleo de participar en la política laica del país, aunque siempre lo ha hecho a ultranza, desafiando la normatividad nacional.

Y comentamos esto para que no se piense que solamente en Chiapas, Guerrero, Oaxaca, Michoacán, Veracruz y con menor intensidad en otras entidades, hay grupos anárquicos que pretenden desestabilizar el Estado mexicano; también otros buscan confundir en estos momentos tensos del país, para llevar agua a sus molinos: Ya se ha dicho mucho de los narcopolíticos, de esos grupos delictivos que abiertamente se infiltran en la política; se incrementa el número de homicidios en tiempos de elecciones, son muchos los actores asesinados cobardemente y en fin, en la Secretaría de Gobernación, que es la encargada de mantener el orden, la gobernabilidad y la estabilidad nacional, ya no encuentran la puerta.

Sin embargo, los colimenses debemos hacer, el día de mañana, una verdadera fiesta cívica, porque afortunadamente en nuestra entidad reina la paz electoral, la sangre no ha llegado al río, tampoco sufrimos represión ni amenazas ajenas a la autoridad. Solamente esperamos que los responsables de realizar un evento digno, en verdad lo hagan, para que se escriba en la historia positiva de la democracia en Colima. ¡Que gane el mejor! ¡Que la voluntad del pueblo tenga sabiduría! ¡Que los triunfadores ya no fallen, la cosa está que arde!