En la Mira


René Montes de Oca.-

ELECCIONES REVELARON

NUEVA CULTURA CIVICA

 

Nunca como ahora, los colimenses hemos seguido con atención, paso a paso, los trabajos de escrutinio de las elecciones del domingo siete de junio. Asombrados, completamente descontrolados y hasta se puede decir incrédulos de que en esta ocasión los sufragios obtenidos por los candidatos participantes fueron excepcionalmente reveladores.

En primer lugar, se reflejó en las urnas el hartazgo popular, ese repudio a las viejas prácticas políticas. La gente reflexionó su voto y tuvo el valor de ejercerlo con altura cívica, con calidad y principios dignos de encomio.

Sin necesidad de entrar en por menores, la contienda arrojó resultados diferentes, dejó entrever malestar, evidenció una esperanza de cambio.

Los resultados negativos para algunos protagonistas que esperaban algo diferente, ya no se dieron, el mal crónico que afectó por tantos años el correcto uso del sufragio para manifestar el sentir ciudadano, ahora no apareció, el triunfo de la democracia fue evidente.

Esta situación se debe festinar, los que le apostamos a los valores y la moral en la política estamos felices. No celebramos el triunfo o la derrota de algunos actores determinados, nos regocijamos simple y sencillamente de que este evento tenga ahora un sello diferente, que ponga a pensar seriamente a los aferrados a las viejas prácticas, en que las cosas han cambiado.

No se trata ahora de juzgar en especial a nadie, resulta saludable reconocer que la ciudadanía se ha decidido a sanear el proceso electoral, que al fin se le dio al sufragio su peso específico y que la forma en que se emitió revela una nueva cultura política.

Ya pasó el espacio para hablar de colores, de analizar maniobras, de calificar eficiencia en las campañas. No vamos a hablar ahora de posibles incidencias, para nada deseadas en los lugares en donde se generó la votación ciudadana. Eso es entrar en pequeñeces, ahora hay que magnificar que los resultados han sido reveladores, contundentes y una gran lección para quienes desbarrancaron la carreta y ahora tendrán que buscar cómo sacar al buey de la barranca.

En mi comentario anterior hice un llamado desesperado al electorado para que se comportara con altura en las urnas, señalé que si no se registraban resultados diferentes, si todo saldría igual que en otras contiendas, era por demás que siguieran hablando de hartazgo, de corrupción e inmoralidades. Dije que si no teníamos el valor civil de manifestar una voluntad diferente a la que siempre nos han impuesto, sería mejor que dejáramos de quejarnos, ya que con nuestra acción cobarde avalaríamos la flagrante violación a nuestros derechos humanos y las garantías consagradas en nuestra Carta Magna.

Pero hablando de manera propositiva del evento electoral, sería importante señalar que el profesionalismo político ocupó el espacio que le corresponde. Se cumplieron los deseos de muchos buenos colimenses, las aspiraciones de gente sana, de ciudadanos deseosos de vivir una democracia con altura, una cultura de respeto y de superación cívica, con calidad y calidez, tienen ahora nuevas esperanzas.

No cabe duda de que las convulsiones, el desorden, el abuso y la desorganización siempre son el preludio de nuevos horizontes, después de la tempestad viene la calma y el Sol brilla con mayor intensidad cuando se aparatan del cielo los nubarrones.

Adelante, Colima, vivir en democracia representa una existencia feliz. Con una práctica política sustentada en valores y una moral sólida, los pueblos cambian y viven en sana armonía.

En estas elecciones, salimos ganando todos.