En la Mira


René Montes de Oca.-

LA DERROTA DE JORGE LUIS PRECIADO

Jorge Luis Preciado Rodríguez debe reconocer su derrota. Estuvo a punto de obtener el triunfo, pero, un PAN sin alianzas, sucumbió ante las minorías Verde-Panal, quienes sutilmente le dieron el triunfo al candidato del PRI, José Ignacio Peralta Sánchez.

El PAN no encontró aliados en este proceso electoral de la entidad, lo que lo condenó a una derrota apretada y cuestionada. Pero ya, es por demás tanto alegato; para qué llorar por lo que no se pudo lograr. Si bien duele perder por escaso margen, debe ser más cruel haber encontrado en campaña tantos desengaños. Jorge Luis, al igual que Martha Sosa en el pasado, comprobó que la guerra sucia al interior de su partido es muy cruel.

Pero el panista no debe irse totalmente desmoralizado, su candidatura vino a rebelar muchas cosas, su figura política fue capaz de sacar de la rutina las elecciones. Por primera vez hubo una reñida y transparente contienda, también se descubrió la fuerza del sufragio y que el pueblo sabe hacer valer el voto diferenciado.

En esta contienda tan sui géneris, Ignacio Peralta mostró su valor específico, su éxito electoral opacó al PRI y este instituto político debe sentirse más deprimido que el propio Jorge Luis, quien tuvo el mérito de despertar conciencias para que Colima prácticamente se vistiera de azul, aún a costa del sacrificio de su propia candidatura.

“Nacho” debe estar consciente de que su triunfo no se debe a su partido, pues éste no solamente le regateó, en un principio, su respaldo; sino que a la hora de la verdad apareció con un músculo político débil y una organización por los suelos.

La verdad es que Peralta encontró en algunos buenos amigos con presencia electoral y mucha experiencia, el respaldo que esperaba con urgencia. Esta circunstancia le dio ánimos a un candidato titubeante, le proporcionó confianza para realizar una campaña seria, respetuosa, modesta y diferente; bien enfocada a las demandas populares, definida a favor de los que menos tienen, pero más que todo, clara y concisa, agresiva y enérgica en lo que se refiere a constituir un gobierno sano, con nuevas actitudes, mejores actores y sin vicios; configurar una administración diferente, sin huellas del pasado, tan doloroso y vergonzante.

Lo bueno de Jorge Luis es que fue un candidato de altura, un digno contendiente, que luchó con garra y sorprendió a propios y extraños con unos resultados finales que realmente dignifican la historia del PAN en Colima.

Lamentablemente, el PAN se le debilitó en sus manos. Primero, Virgilio Mendoza se fue a apoyar a “Nacho” y como candidato del Verde; después, “Locho” dejó el partido y se fue al Movimiento Ciudadano, sirviendo para restar votos azules. Junto con Esmeralda, que hizo su trabajito a favor de Peralta. Estos votos menos del Pvem y MC, hicieron triunfar a “Nacho”.

Como quien dice, Ignacio Peralta ganó con el voto de las mayorías plurales de colimenses, por ello su compromiso no debe encausarse a un solo color; la gente le tiene fe, votaron de forma diferida para brindarle la confianza mayoritaria.

Ese fenómeno que sucedió en Colima en la pasada contienda se llama democracia. “Nacho” ganó en un clima de éxito popular y éste lo obliga a gobernar de forma diferente, a erradicar el hartazgo popular, a condenar la demagogia a una extinción definitiva. “Nacho” debe invitar a levantar un gobierno opaco, darle sentido humanista y valores, ¡fuera los cínicos!, los que ya tienen harta a la población.

Los colimenses le apostamos a que la nueva administración acabará con la gran inconformidad.