En la Mira


René Montes de Oca.-

LA TRISTE REALIDAD AGROPECUARIA

En el campo ya nadie quiere oír hablar de proyectos millonarios, el anuncio de programas de avanzada, las promesas de un resurgimiento, a los emprendedores agropecuarios les entran por un oído y les salen por el otro.
Un clima muy grave de depresión reina en este ambiente. Tanto tiempo escuchando el mismo discurso, viendo el montaje protagónico, los proyectos que jamás aterrizan, los recursos que se esfuman, el burocratismo corrupto y la mentira cínica; ahora los campesinos no perciben certidumbre en el gobierno, el disimulo que éste hace a las abundantes felonías en contra de los productores más vulnerables no abonan nada a favor de una credibilidad indispensable para responder con bríos renovados a la convocatoria que hace una nueva administración, esto con el firme propósito de sanear al sector, estimular la producción y fortalecer los grupos rezagados de campesinos.
El campo colimense se cubre de vergüenza, ya Tecomán no es ni la sombra de aquel vergel, las praderas en donde los hatos de bovinos eran abundantes, ahora lucen casi solas; los criaderos para engorda ya tronaron, de aquellos embarques de ganado en pie, solamente queda el nostálgico recuerdo. Ya no se dan toros como el famoso del “Churío” ni “apretalados” como los del “Toto” Fernández, fuera de serie para la jaripeada, curiosamente sacados de las hatos que estaban destinados al sacrificio en aquellos viejos rastros que registraban mucho movimiento, aún en condiciones poco sanitarias.
¡Qué lástima!, de nada sirvió aquel cuestionado viaje a Brasil de una gente muy cercana al gobernador. ¿Sería verdad que se trató solamente de unas vacaciones “fitosanitarias”, con destino turístico de primer nivel? Es que del famoso Dragón Amarillo no trajeron ninguna información y las consecuencias las estamos viendo ahora en los desolados campos, ni aún habiéndoles inyectado millonadas en “atención”. Por todos lados que se le vea, aquí el recurso se perdió y no saber invertir o tirar el dinero en estrategias a ciegas, también es corrupción.
Y aquellos reclamos airosos por la falta del recurso ya presupuestado, que nunca llegó a los productores más humildes. Cambió la mentalidad del agricultor tecomense quien asumió nuevas actitudes. Los limoneros hicieron presidente municipal a su líder auténtico, “Lupillo” García Negrete, dando con esta acción un rotundo mentís a las políticas encubridoras del membrete oficialesco de los productores de cítrico.
Aún recordamos aquella reunión a puerta cerrada, estilo “cowboy”, en donde todos con pantalón de mezclilla, camisa a cuadros, paliacate al cuello y sombrero, lo mismo representantes populares que funcionaros gubernamentales, jugaron al cinto escondido, marginando humillantemente a los jornaleros y negando la entrada hasta a los medios. Parecía como que iban a descubrir hilo negro. Pero todo eso pesó para las elecciones. ¡Una gran lección cívica! Pero en fin, Tecomán está acabado, ahora nos toca a todos componer el desorden de quienes jugaron a gobernar mal.
La problemática se agudiza ahora. Todo el pasado sexenio hemos insistido en el abandono que se tiene a la ganadería, la urgencia de la construcción de un rastro TIF, pero no si hizo nada al respecto. Ahora nos encontramos con que el precio de la carne de res está inalcanzable para el pueblo. Colima no tiene ganado ni siquiera para abastecer una mínima parte de la población. Aquí tenemos que importar leche, carne y huevo, tenemos praderas y buen clima paria criaderos, pero nos hunde la apatía y modorra gubernamental.