En la Mira


René Montes de Oca.-

MEJORES ESTRATEGIAS FINANCIERAS

De un tiempo a la fecha se ha observado la ineficiencia en el manejo de los recursos financieros del gobierno. Reina la imprecisión, los informes no dejan una huella transparente, falta claridad y por ende, en el ambiente queda una marcada influencia de desconfianza; máxime, cuando se ha hecho una negativa costumbre manejar números rojos.

Queda claro que “Nacho” Peralta prepara, junto con el gobernador, los trabajos previos a la entrega-recepción de la máxima responsabilidad que representa la administración gubernamental y asomarse a los informes financieros, con toda seguridad resulta sumamente deprimente para nuestro futuro mandatario.

Es que en las arcas de la tesorería se refleja el acumulativo de muchas malas administraciones financieras, la banca rota no es más que el resultado de la negligente actitud de quienes han desfilado por el cargo de mayor responsabilidad en el manejo del dinero del pueblo y no han tenido la enjundia suficiente para disciplinar un desorden que poco a poco ha hundido al máximo todo indicio de solvencia, erradicando actitudes propositivas y olvidando las políticas de regeneración en el gasto público.

Eminentes hombres de finanzas han preferido dimitir a la titularidad de áreas gubernamentales en el mismo momento de su nombramiento; tal fue el caso de Omar Magaña, quien prefirió continuar en Banobras, en un histórico caso que al parecer fue el preludio del desorden financiero de la actual administración, por donde pasaron desde brillantes administradores hasta torpes emergentes, pero no lograron sanear una dependencia que aunque se transformó en el organigrama como un colosal desarrollo administrativo-financiero, en realidad solamente representó el más sonado fracaso de todos los intentos de la administración por encausar un sistema que sacara del bache a tan desangelada área del gobierno estatal.

Ya en la agonía del sexenio, Mario Anguiano salió con pundonor para, según dijo, buscar personalmente encuadrar la problemática de las finanzas para hacer una entrega decorosa. Nuestro gobernador es inteligente y seguramente lo que ha faltado es una buena dosis de materia gris, para disolver el engrudo que se les está haciendo bollas en el gran perol que en sentido figurado ahora son las arcas gubernamentales.

A estas alturas, puede ser ya que la Secretaría de Finanzas se encuentra en condiciones de entregar algo ordenada en el rublo financiero, haciendo la aclaración de que no se vaya a confundir el término ordenado con el de saludable. El estado enfrenta una severa crisis económica, está endeudado, su disponible financiero y solvencia no son para nada halagadores.

Son algunos vicios que proliferaron en los últimos tiempos los que han desgastado el tesoro estatal. El préstamo recurrente, la práctica rutinaria de la hipoteca, el sobregiro, el agotamiento de partidas y la desviación de recursos, han dado al traste con lo que antes se manejaba con escrúpulos, con más apego a la normatividad y sobre todo con responsabilidad y profesionalismo.

Actualmente, la figura de quienes han sido responsables del manejo de las finanzas públicas está totalmente devaluada, no tienen credibilidad y su reputación es sumamente cuestionada, ¡vaya!, hasta en las contiendas electorales, aquellos candidatos que han tenido la amarga experiencia de pasar por las tesorerías, parece ser que siempre son derrotados en las urnas. Ese hecho resulta por demás elocuente.

Ahora que “Nacho” Peralta, un joven serio, profesional y escrupuloso, se hará cargo de la nueva administración estatal, seguramente pondrá especial atención al aseo financiero, que si bien resultará una empresa muy difícil, por lo menos será saludable ordenarla y transparentarla, para solamente así, con una buena información de los manejos, los colimenses saber a qué le tiramos en un futuro en donde el problema económico será global y el apoyo del centro muy limitado para nuestro sufrido estado de Colima.