En la Mira


EQUIDAD EN ALERTA DE GENERO

René Montes de Oca

El esfuerzo de la mujer por la equidad de género, su fortaleza y espíritu de superación para lograr que su sexo participe en todos los campos de nuestra sociedad, de pronto se ve empañado por acciones incongruentes que ponen en evidencia su debilidad ante el varón.

La alerta de género recientemente impuesta en cinco municipios de nuestra entidad, nos abre los ojos a una realidad que no encaja en una situación que supuestamente valora a la mujer en igualdad de condiciones al hombre.

De pronto, grupos especializados en atención y apoyo a las féminas proponen hasta servicio de transporte urbano exclusivo para damas. Esta sugerencia va encaminada a evitar el hostigamiento de parte de los varones durante los recorridos.

Las mujeres que trabajan temen a caminar por las noches por calles oscuras, sufren violaciones y agresión intrafamiliar. Aparentemente son víctimas del abuso del hombre. Sin embargo, no son pocas las ocasiones en que las cosas se presentan a la inversa. ¡También existe el hostigamiento a varones!, y nadie dice nada al respecto.

En algunos municipios como Manzanillo y Tecomán, vemos con tristeza los feminicidios, pero también nos alerta la pérdida de vidas de varones en un clima de violencia que nadie para. Muchos miembros de la comunidad lésbico-gay también mueren cotidianamente en medio de la inseguridad que priva en la entidad.

Podemos afirmar que la violencia nos afecta a todos. Entonces la pregunta del por qué tanta alharaca por la alerta de género. Se supone que tal medida debe garantizar seguridad para todos, respetando la cacaraqueada equidad de género.

Esa igualdad que exigen las mujeres y que logran con facilidad, otorgándoseles en ocasiones lugares que no han ganado por méritos ni talento, pero simplemente por su condición de género.

No he visto estudios minuciosos al respecto, pero pienso que las víctimas del sexo femenino en Colima ni remotamente igualan a las del sexo masculino. Me pregunto por qué esa alerta que discrimina a hombres, homosexuales, bisexuales, transgénero y hasta degenerados sexuales que mueren diariamente en actos violentos.

Es evidente que muchas mujeres participan relevantemente en actos de violencia, hasta políticas han salido en los medios exhibidas por corrupción y acciones delictivas diversas. Luego entonces, si la mujer no respeta su condición de dama para incrustarse en acciones bajas, no puede exigir un trato especial de víctima. Tenemos que acostumbrarnos a ver hembras acribilladas, decapitadas y mutiladas. Se meten en terrenos de alto riesgo. Hasta en eso quieren ser igual que el hombre, por lo que no tienen calidad moral para exigir protección especial a la hora de la verdad.

Es triste ver a una fémina en condiciones de víctima, pero esto es así porque también protagonizan un ambiente poco edificante. Es muy común tener noticias de mujeres que se enorgullecen de ser muy “bragadas”. Las consecuencias no se hacen esperar.

Mientras la mujer luche por ser igual al hombre, no se debe quejar por recibir un trato también equitativo.

Es que la mujer se siente muy fuerte. No acepta ser el sexo débil. Exige cargos en las administraciones de gobierno, candidaturas de manera privilegiada y todo lo bueno. Que no se pongan en el papel de víctimas a la hora que se ven perjudicadas. Definitivamente las famosas lágrimas de mujer ya no impactan, han logrado cambiar su imagen ante una sociedad que acepta su participación igualitaria, valiente, sin debilidades, ni caprichos. ¡En todos los ámbitos!

*Miembro del Círculo de Analistas Políticos Colimenses

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