Entre las palmeras


Eunice Flores.-

Los que reciben las cachetadas

Lo habitual en Manzanillo es que haya muchas quejas contra los choferes del transporte público, pues generalmente creemos que siempre son ellos los malvados de la película; pero no todas las veces es así.

Las villanías, las más de las ocasiones, son de parte de los concesionarios del transporte público. Ultimamente se ha observado que los camiones urbanos van muy rápido, se brincan muchas paradas, dejando sin servicio a muchos usuarios, o se la llevan rebasando y rebasando por donde pueden, como si los fuera persiguiendo el diablo.

No sabíamos exactamente la razón, hasta que los propios operadores expresaron ante los medios que sus patrones les descuentan por los retrasos en la llegada a las terminales. Esta situación es bastante aberrante y muy grave. Es muy delicado exigirle a los choferes que hagan su circuito “volando”, en poco tiempo, significa que sus patrones no han querido entender lo que es brindar un servicio.

Resulta que, con tal de hacer el tiempo ordenado por sus superiores, tienen que desplazarse a alta velocidad, y si viene el tren cerca del paso de las vías, se le avientan, pues todos los manzanillenses, “excepto los dueños de los camiones”, saben que, cuando pasa el ferrocarril carguero, hay que esperar mínimo media hora; también repercute en que las personas que tenemos alguna discapacidad, edad avanzada o usuarios con mandados o niños pequeñitos, tengamos que bajar a toda prisa, poniendo en riesgo nuestra integridad física, y, en el mejor de los casos, arriesgando lo que traemos.

Claramente se nota que el chofer nos anima a bajar de un salto, pues no paran del todo el camión, solamente bajan la velocidad cuando nos acercamos a nuestra parada. Si hay alguien en la parada, y el operador observa que es una persona anciana o que trae andadera o bastón; en pocas palabras, que calcula que le va a quitar tiempo, porque no puede subir ni bajar rápido, no le brindan el servicio, y se saltan esa parada a toda velocidad.

Lo peor es que muchas veces creemos que son los choferes las malas personas, cuando son los dueños de las unidades del transporte público quienes en realidad ponen en riesgo a la población o discriminan.

Manzanillo ha crecido tanto poblacionalmente, que ya los camiones van retacados, como se dice coloquialmente, a niveles en que no cabe a bordo ni un alfiler; y, sin embargo, le pisan el acelerador a fondo y todavía de pilón, van jugando carreras con algún otro colega, exigiéndole a los usuarios que se recorran, como si en vez de gente fueran ganado, al que hay que apretujar para que quepa más.

El cupo de un camión es de 40 personas, todas cómodamente sentadas; pero a veces, van más de 60 adultos a bordo. Dios guarde la hora en que en uno de los segundos pisos, al tomar una curva peligrosa, se vaya a caer un urbano por exceso de peso, pues es sabido que, entre más peso tenga un vehículo en movimiento, los frenos tardan más en agarrar.

Repito, todo esto (a excepción de lo de la música) es más culpa de los dueños de los camiones que de los operadores, que son tan víctimas de sus patrones, como los usuarios. De seguir el ritmo de exigencia que tienen a la fecha, los accidentes en el transporte público van a empezar a arrojar cifras alarmantes.

Lo peor es que los concesionarios no emiten ningún boletaje con el que los usuarios tengan el seguro del viajero, como antes. Ojalá y los operadores lleguen a un buen acuerdo, porque no es justo que sea la población la que pague las consecuencias, cuando los que deben pagar son los dueños.

Debieran planear bien una manifestación contra los dueños, sin agarrar a la población de rehén; porque, como he dicho siempre, las protestas son tontas si no se hacen afectando a las personas adecuadas. Deben manifestar su inconformidad contra sus patrones, porque, si se manifiestan como piensan, nomás los corren y contratan a otros, y el problema va a seguir.

En vez de andar exigiendo que terminen más rápido sus rutas, pensando solamente en el dinero, debieran mejorar la calidad del servicio, porque he visto unidades que traen el escape caído echando chispas, y así siguen. Y, como usuarios, también pensemos en los dueños, porque ellos son los más malvados, solo que no dan la cara ante el público, y siempre andamos recalando con los pobres operadores, que son los que reciben las cachetadas.

Que tenga un bonito día.