Entre las palmeras


Eunice Flores.-

QUE DECEPCION

 

Cuando era apenas una adolescente, mi padre me enseñó a respetar y tener en alta estima a quienes lograban contar con una carrera universitaria, ya que los egresados de estas casas de estudios, además de la preparación que reciben referente a la profesión que eligieron, salían con mucho conocimiento en cultura general.

En pocas palabras, todos los egresados de universidad eran unas lumbreras, según lo que me enseñó. Además, mi papá añadió que, en caso que yo no tuviera la oportunidad de hacer estudios superiores, por ser discapacitada visual, de todas maneras debía prepararme por mi cuenta, leyendo muchos libros de diferentes temas e ilustrarme bien, para poder tener un tema de conversación con la sociedad.

Este pasado lunes estaba viendo en la televisión un concurso de preguntas en el Canal Judicial, llamado “Desafío Jurídico”. Los participantes eran estudiantes de Licenciatura en Leyes, en dos equipos, uno de la Universidad Anáhuac, y el otro, de la Universidad de Guadalajara. Las preguntas consistían en diversas materias de derecho, en materia penal, laboral y administrativa, y entre las preguntas iba una que llamaban “Pregunta Bomba”, que nada tenía que ver con lo que ellos estaban estudiando en su facultad; simplemente, eran de cultura general.

Lo curioso de este concurso era que esas preguntas las dejaban pasar sin contestar, aunque perdían un punto por no hacerlo. Gran asombro causó a mi persona, pues esquivaban ese tipo de cuestionamientos. Cuando se sentían muy perdidos y decidían responder, no sabían las respuestas; siempre fallaban. A veces eran preguntas muy sencillas, como la que le hicieron a una chava de la UdeG: “¿Cuántos días tiene mayo?”. Al pasar el tiempo del programa, el mismo conductor se asombró, porque no daba crédito a lo que estaba presenciando, e inclusive les amonestó, diciéndoles que un abogado debe saber de todos los temas, o sea, tener cultura universal; no nada más lo referente a su especialidad.

Lo más interesante de todo esto es que, tanto la universidad privada como la pública, evitaban las preguntas bomba, lo que significa que es generalizado entre la comunidad universitaria actual, que estén egresando profesionistas incultos.

Pensé que la educación básica era la peor, pero hoy me doy cuenta que la de estudios superiores está para llorar también. Es mi deseo que los jóvenes de Manzanillo se superen no solamente en la profesión que estudian, sino que se interesen por otros temas, como pueden ser: Historia local, nacional y universal, geografía, literatura, arte, etc.; aunque al parecer no tenga que ver directamente con su preparación académica.

Si los catedráticos no les otorgan esos conocimientos o el interés para adquirirlos, hay que buscarlos por propia cuenta en internet y en los libros, y donde se hallen. Hasta las propias carreras, sobre todo las que tienen que ver con asuntos de los océanos y el clima, se basan en lo que informan diferentes organismos de Estados Unidos, a través de los boletines que emiten por internet.

Ya de plano, no se esfuerzan en sacar por ellos mismos las condiciones de nuestro entorno. ¿Será que mi papá estaba equivocado? Lo que me dijo de los universitarios, ¿era mentira? Yo creo que no, sino que las generaciones de antaño eran cultas, pues muchos de los compañeros suyos son personas reconocidas, aunque muchos de ellos no pudieron seguir una carrera profesional.

El problema es que las generaciones actuales son las que han ido menguando en cuanto a conocimientos culturales. En Manzanillo esto es indispensable, porque somos una ciudad cosmopolita, donde debemos tener tema de conversación, para hablar con personas de diferentes partes del país y del mundo; pero, si no se preocupan ni por saber nada acerca de los países de donde provienen los navíos y sus tripulantes, ¿cómo vamos a dar una buena atención?

No me extrañaría que a estas alturas de la vida haya algún universitario por ahí que crea que los barcos que nos visitan de China provengan de China, Nuevo León; ya ven que el otro día hubo quien hablara públicamente del Estado de Acapulco, y una funcionaria habló de Cabo Corrientes, Michoacán.

Que tenga un bonito día.