Entre las palmeras


Eunice Flores.-

Ultimamente ha estado haciendo muchísimo calor, sobrepasando los 30 grados casi a diario y hasta por las noches; pero, lo más aterrador, es la excesiva humedad de entre 70 y hasta más del 80 por ciento, sin llegar al 100, desde luego, que esa es la lluvia.

Si ya de por sí no tenemos árboles frondosos que nos guarezcan de los inclementes rayos del Sol, nuestra única esperanza para mitigar el sudor, las comezones y la resequedad, es bañándonos; pero resulta que también a últimas fechas, la Comisión de Agua Potable, Drenaje y Alcantarillado de Manzanillo (Capdam), ha estado cortando el suministro del vital líquido de forma constante a quienes viven en el Centro Histórico.

Si ya el polvo tremendo de la obra del distribuidor vial de San Pedrito, que el viento se encarga de esparcirlo, está haciendo mucho daño, combinado con el calor excesivo, rematar con la falta de agua es como pedir a gritos que haya tremendas infecciones de piel, problemas gastrointestinales o alguna epidemia, porque todo mundo sabe, menos al parecer los de la Capdam, que en este clima que hace en estas fechas es cuando virus, bacterias y bichos pululan y se desarrollan con facilidad.

Ojalá el gobierno municipal obligue y vigile que la paramunicipal abastezca el suministro de forma normal, porque es una crueldad cortar el agua constantemente. También se debe hacer un programa social para que a muchos habitantes de la zona urbana, cuyos contratos de agua son antiguos, se les apoye para tener tinacos, ya que muchos no los tenemos, y aunque no son tan caros, el material y la mano de obra para su instalación sí lo son.

Este 27 de mayo, la Organización de las Naciones Unidas lo ha dedicado, entre otras cosas, para el tema de la protección solar, para que la gente haga conciencia de lo nocivo que es el andar a la intemperie a plena luz del día, bajo los rayos del Sol, sin usar alguna protección. Ya es de todos conocido que andar en esas circunstancias es arriesgarnos a padecer cáncer de piel, y por eso es necesario que cuando salgamos a la calle lo hagamos con lentes oscuros, gorras o sombreros, paraguas o sombrillas, como les quiera llamar, de preferencia en colores blanco y azul, ya que está comprobado científicamente que son los colores más fríos que existen, porque rechazan eficazmente la luz del Sol; éstos son los colores menos dañinos para nuestra salud.

En contraste, los peores son los colores negro, rojo y naranja, por ser los más calientes. Si no me creé, puede preguntarle a cualquier pintor de brocha gorda o a los que pintan cuadros como obras de arte. También lo puede consultar a través del internet.

Tampoco hay que salir de casa sin llevar nuestra botella de agua. Y ya que hablamos de esto, no hay que olvidarnos de las mascotas, y dejarles una buena tina con agua, no solamente para que tomen y sacien su sed, sino para que se refresquen en ella. Y, sobre todo, no arropen tanto a los bebecitos, pues he visto que con todo y estos calorones hay quienes los arropan demasiado, y la verdad es que no sé ni para qué.

Hagamos nuestra parte para cuidarnos, pues, y que la Capdam también haga la suya.

Que tenga un bonito día.