Entre las palmeras: Falta más accesibilidad a la red



Hace apenas unos meses el director de cultura de la pasada administración, la primera de la Presidente Griselda Martínez, el director de cultura de ese entonces declaró que a los jóvenes del Centro Histórico era muy difícil que se les culturizara, a diferencia de los del resto de la ciudad.

Debido a ese estigma con el que se les etiquetó, supuestamente en noviembre harían cierta convocatoria específica para estos jóvenes para impartirles un curso de salvamento en kayak, con el propósito de que se dedicaran de manera voluntaria en los períodos vacacionales a ayudar en el patrullaje de nuestras playas a rescatar personas a punto de ahogarse, ya que estos jóvenes del Centro de Manzanillo prácticamente solo tenían vocación para actividades que tengan que ver con el mar, según lo señaló en su momento el director de cultura.

Noviembre está a punto de terminar y vaya usted a saber si esa convocatoria se dio o no, porque no se volvió a escuchar nada sobre ese tema, pero los jóvenes del Centro quedaron etiquetados como personas ignorantes, cuando estoy segura que no es así. En el Centro, como en el resto del municipio, hay de todo; gente culta e inculta, gente muy inteligente y otros poco inteligentes, de todo como en botica, como decían los porteños de antaño.

Sin embargo, vale la pena analizar que sí está muy descuidado el Centro en el aspecto cultural. Simplemente, para empezar, no hay conectividad pública gratuita de internet. Se supone que esta área de la ciudad es parte de la primera bahía, de las dos que tiene Manzanillo, donde está asentado el Puerto número uno del país; donde se supone que, tanto el recinto portuario como su área circunvecina, el Centro dentro de esta, tienen conectividad pública gratuita de alta velocidad; pero todo queda en él se supone, porque el Centro no tiene este servicio en ninguna de sus plazas, jardines ni mercados.

Partiendo por esto, no solamente los jóvenes, sino todo el público en general, no tienen como alimentarse en la red internacional. Los estudiantes de bajos recursos tienen dificultad para tomar sus clases. El deseo de superación, ese sí lo tienen bien puesto; pero al no haber internet público gratuito en el jardín Álvaro Obregón, en la Plaza Juárez, en La Perlita, en la plaza de Las Palmitas, en el Malecón, etc., los muchachos de bajo perfil económico se quedan solamente con las ganas de culturizarse y superarse.

Algunos que tienen oportunidad se le pegan a amigos, vecinos o compañeros que cuentan con internet en sus casas; otros, acuden a los cíber, que gracias a Dios todavía existen, aunque ya no tantos como antes; pero queda uno que otro todavía, cosa que se agradece. Pero, internet público gratuito, dado por el gobierno, ese no existe. Tal vez no entra en necesidad básica para el gobierno de la 4T, aunque sí lo sea para el resto del mundo.

Este problema parece ser exclusivo del Centro, si no es que de Manzanillo entero; qué diferencia con ciudades cercanas, como Guadalajara, que hasta en el Macro Bus hay internet público gratuito de alta velocidad, y eso que no presumen de ser la ciudad número uno del mundo.

En el Centro de Manzanillo tampoco existen teatros, galerías, museos, auditorios; bueno, con decir que ni a cine comercial se llega. Hay por ahí una biblioteca, que según acaba de declarar el subsecretario de cultura de nuestra entidad, está el inmueble que la alberga en deplorables condiciones. Ni siquiera el espacio que se tiene como cíber público en ese lugar cuenta con conectividad ni computadoras suficientes para otorgar un servicio básico.

Así que por todos lados, si a los del Centro les falta cultura, es mentira que sea por falta de voluntad de aprender; sino porque no se le ha dado la debida importancia a esta necesidad, que es parte de la recuperación del tejido social.

El colmo es que ni dentro del Palacio Municipal hay internet público gratuito. Dicen algunos que han laborado en este recinto que hay oficinas que no cuentan con internet, mucho menos lo va a haber para el público ¡Hasta creen!

Ah, pero sí ostentamos el título del Puerto número del país, lo cual por lo visto no nos deja el beneficio de una buena conectividad a internet. No sé si a los del gobierno municipal, pero a muchos porteños sí nos da pena ajena cuando los pasajeros de los cruceros quieren conectarse a Internet de manera pública para comunicarse con sus seres queridos y enviarles sus fotografías o mensajes, y se encuentran con que no pueden hacerlo.

Ahí anda uno como ciudadano informándoles hasta con señas que no hay internet público, pasando vergüenzas. Algunos que mastican el inglés, instruyen a los turistas para que entren a un restaurante a hacer algo de consumo para tener acceso a Internet.

La red internacional se ha convertido en parte de nuestra vida, ya sea para culturizarnos, para hacer transferencias bancarias, mantener comunicación con nuestros seres queridos, tomar clases o capacitaciones a distancia, etc.

El Internet no debe verse como algo en lo que se pueda ahorrar dinero; eso no debe entrar en la austeridad republicana, sino tratarse como una necesidad básica y primordial de la vida moderna.

Es más, ya debería tipificarse como un derecho.

Pues, si no va a ser así, mejor volvamos a los tiempos de antaño, donde, a pesar que no había internet, la vida era más bonita y menos enredada; porque, las únicas redes que conocíamos, eran las de los pescadores. Que tenga un bonito día.