Amor
Rocío Preciado Martínez*
“Aprueba a los buenos, tolera a los malos y ámalos a todos”. (San Agustín).
La palabra y significado de amor se refiere a conectar la mente, el corazón y el alma.
Para hacer feliz y dar paz a uno mismo y proyectar ese amor que nos da a nuestro espíritu y acciones diarias.
Que fácil sería amar solo a las personas, nobles sencillas, honestas y alegres.
El sentido del amor verdadero es el que como decía la Madre Teresa: “Dar hasta que duela” o me recuerda la frase de San Agustín: “La medida del amor es amar sin medida”.
Deseo expresar que me siento triste, en mi mente, brotan muchos pensamientos, ¿por qué hay tanto egoísmo ahora en el mundo? ¿Por qué tanta violencia y muertes?
¿Por qué destruirnos unos a otros?
Sin importar si se envenena de odio a niños y jóvenes que comienzan a vivir. ¡No es justo!
Nuestra madre de cada uno nos arropó en su vientre durante nueve meses, luchó por cuidarnos por amarnos hasta que ese hermoso vientre le diera el mayor fruto de amor “su hijo”.
Y la Tierra, nuestro mundo así, nos protege a todos nos proporciona, aire, alimento, vida nos da alegría dibujando arcoíris, amaneceres y anocheceres espectaculares.
El mundo, encierra la más preciada creación de Dios “el hombre”. ¿Existe alguna razón para matarnos, unos a otros como respuesta a tanto amor de Dios y de nuestros padres?
Amor, cuatro letras que encierran un gran significado. ¡Tu vida, la mía y la de los demás!
Es increíble despertar ahora, escuchando noticias violentas y que van acabando la estabilidad y paz, en el mundo entero.
Qué decir de mi México, un país que nos caracterizaba la alegría que hasta el Papa Juan Pablo II fue el país que más veces visitó y decía: “México siempre fiel”.
¿No podremos volver a retomar esa fidelidad a nuestros valores?
Cada persona ya basta de culpar a los demás, aunque sea verdad que la situación de gobierno nos lastima.
Pero, podemos comenzar con contrarrestar día a día con una acción buena.
El mundo no cambiará con mi opinión, “sino con mi ejemplo”.
Algunos comienzan su vida, otros van a la mitad de ella y otros finalizando, mas no sabemos con exactitud si será hoy o mañana la partida de este mundo.
Yo como adulta, me duele el futuro de mis nietos y me duele vivir el tiempo que Dios disponga, en una casa que se llama mundo y que nos alberga a todos y que está hecha “un desastre”. Te invito a reflexionar qué puedes dar y hacer tú por el pedacito de tierra que te toca y ponerlo en marcha.
Comparte armonía, comparte de tu luz, comparte tus valores, tu cariño a quien está pasando una situación difícil.
Los niños con su inocencia nos provocan muchas sonrisas, conviértete a veces en niño.
Recuerdo iba yo en la calle y estaba formada una fila de personas para vacunarse. Comencé a dar el buen día según yo caminaba y fue un cargarme de energía positiva contemplar las sonrisas que provoqué a tantas personas ¡Algo así tan simple y que da tanto!
Cárgate y llénate: 1.- Dopamina diario, has ejercicio y duerme de 7 a 9 horas.
2.- Oxitocina, abraza a alguien y trata de meditar todos los días o relajarte tantito.
3.- Serotonina agradece todos los días y trata de recordar momentos importantes.
4.- Endorfinas, ríe, canta, baila y festeja tu vida recuerda que la vida es solo una.
Tú y yo vivimos en la misma casa. El mundo y nos cobija el mismo techo “el cielo”.
Abraza tu corazón y llénalo de paz y armonía, aleja las malas noticias, solo deja en tu mente que eres el mayor tesoro que Dios creó y debes pulirte día a día para que saques el mayor brillo en ti y contagies a todos a tu alrededor.
Estimado lector: Gracias por tu vida y vivir en la misma casa que yo.
¡Dios por delante!
*Presidenta de Los Planes de Alonso, A.C.
Correo: rociomartinezpreciado@hotmail.com Cel. 4626058359