Familia Gómez, más de tres décadas vistiendo a manzanillenses para grandes eventos


El lugar donde los porteños encuentran trajes, fracs, smokings, trajes de charro y de cadete, togas, estolas y birretes

En la esquina de Zaragoza y Guerrero en el Centro Histórico de Manzanillo una familia procedente de Guanajuato inició un sueño en 1991 que ha dado muchos frutos de éxito comercial y grandes satisfacciones, al vestir con elegancia los grandes eventos de la ciudad, desde bodas, graduaciones, quinceañeras, aniversarios, inauguraciones, mítines, ceremonias sociales y religiosas y festivales, entre muchas otras cosas, tanto que ya se ha vuelto una tradición.

APROVECHANDO UNA CARENCIA DE NUESTRA CIUDAD

Me refiero al comercio denominado Trajes Gómez, el cual fue fundado por Don Héctor Gómez Mendoza, el cual se ha ido transformando y adaptando con el paso del tiempo a los requerimientos de su clientela. En un principio, fue una sastrería más de la ciudad, que tenía como plus la venta de zapatos de alta calidad, traídos desde León.

Pero, al año de arrancar sus operaciones, con una gran visión empresarial, Don Héctor se dio cuenta que en nuestra ciudad y puerto, a pesar de que la ropa elegante y formal no se usaba en el día a día, por nuestro clima cálido y húmedo, sí se requería para grandes eventos familiares, políticos, de gobierno y de tipo social en general y no los había.

De manera que, cuando se presentaba uno de estos compromisos, las personas batallaban para poder comprar un traje, el cual generalmente solo usaban en una ocasión y después lo tenían que guardar, pues no se lo volvían a poner. Era una tradición en Manzanillo por aquellos tiempos que, si uno necesitaba un traje o alguna ropa formal para una fecha o acto especial, se tenía que ir a Guadalajara a comprarlo.

EL SUEÑO FRUCTIFICA

A pesar que muchos le auguraban que no tendría éxito en su nueva empresa, el Señor Gómez adquirió su primer lote de trajes, corbatas y demás complementos necesarios para grandes eventos y fiestas. Pero, contrario a lo que todos le auguraban que sucedería, que era el fracaso total, el negocio marchó viento en popa a toda vela, y así ha sido desde entonces.

La venta de zapato en su negocio prácticamente desapareció, mientras que la sastrería, que continúa ejerciéndose, pasó a un segundo término, pues desde hace treinta años el giro principal de su negocio es por mucho la renta de trajes, que incluyen, aparte de los comunes en sus diversas variedades, los de charro y de cadetes, así como vestidos folklóricos, para festivales y eventos culturales. Cuando alguien requiere una ropa de gala para un día señalado, ya saben los porteños a dónde acudir.

También rentan sombreros de diversos estilos, desde los elegantes tipo mafia, danzón o inspector, hasta los de charro. Todos los empleados son familiares, ya que todos los miembros de la familia Gómez se han involucrado, y tienen una sucursal en Santiago, frente al Centro de Salud. Don Héctor hoy tiene sesenta y nueve años, y él trabaja desde casa, pero el negocio es administrado por su hijo Nahúm Gómez Andrade.

UN REFERENTE MUNICIPAL Y REGIONAL

Todo el año tienen gran demanda de sus servicios, y muy en especial cuando llega la época de graduaciones, en que ofrecen ropa de gala para la fiesta, tanto para hombre como para mujer, y para la ceremonia de graduación, togas, estolas y birretes.

Y no se crea que en cuanto a los trajes tienen solamente modelos tradicionales, sino que también se han adaptado a nuevos estilos y modas, teniendo trajes modernos e incluso también ofrecen trajes solos, no completos, y únicamente corbatas. En otras ocasiones solamente les piden un moño o una faja. En la actualidad tienen más de mil trajes en su haber y ofrecen veinte equipos completos de charro, incluyendo el sombrero.

Estos trajes de charro los hacen ellos mismos, y no tienen tantos, porque es muy laborioso el elaborarlos, por todos los arreglos y ornamentas especiales que llevan. Sus clientes son de todo el estado de Colima, e inclusive vienen algunos del vecino estado de Jalisco en sus colindancias con nuestra entidad, y hasta mariacheros de Tonila han llegado a rentarles trajes.

Cuando algunos manzanillenses recuerdan una gran fecha de sus vidas, como el día de su boda, cuando llegaron a la edad de las ilusiones, o cuando terminaron su carrera técnica o profesional, este recuerdo va asociado a este rincón de la ciudad, donde se ayuda a que los sueños se hagan realidad y se vistan los grandes eventos con gran altura, clase, elegancia e imagen por todo lo alto, como debe ser en las grandes ocasiones de la vida, que quedan en el recuerdo, y que muchas de las veces también han quedado grabados permanentemente a través de la lente fotográfica o una imagen en película de video.